Psoriasis: Una enfermedad que daña cuerpo y mente


De los tipos de psoriasis que existen, sólo la de origen genético tiene causa clara. La enfermedad puede estar en el organismo toda la vida sin manifestarse, pero ante situaciones de estrés importantes, consumo de alcohol o abuso de antiinflamatorios, puede desencadenarse. Es difícil determinar cuánto pesa cada uno de los factores inductores.

Lo que ocurre en el organismo es una respuesta inmunológica crónica. Se activa el sistema inmune de la línea celular y algunos linfocitos (CD4+) infiltran la piel y se recolectan en la dermis, produciendo inflamación mediante las citocinas, proteínas encargadas de la comunicación intercelular.

Psoriasis: Una enfermedad que daña cuerpo y mente Dermatología

Esto se manifiesta con inflamación, enrojecimiento (eritema) y la formación de escamas, que pueden estar dispuestas en forma de gotas (psoriasis gutata), o en placas más grandes (psoriasis por placas). También existen formas localizadas de esta enfermedad como la limitada de cuero cabelludo, uñas, o la que se da en los pliegues del cuerpo.

Hay otros casos en que las placas se juntan y forman grandes extensiones geográficas (psoriasis generalizada). Y por último, puede presentarse una psoriasis eritrodérmica, en la que está comprometido más del 70% de la superficie cutánea, lo que produce fallas en la termorregulación (fiebre e hipotermia).

Los signos psoriáticos se acompañan de durezas. Si uno toca la herida, se siente la piel más acartonada, menos flexible y seca por las escamas. Esto produce picazón y lleva al paciente a un círculo vicioso; mientras más se rasque, más se agudizará la enfermedad.  La incidencia de esta patología no es menor. Hay un 5% de niños que la presenta antes de los cinco años y un 10%, antes de los diez. En general, afecta entre un 2 y 3% de la población.

Circulo vicioso

El estrés y la tensión emocional facilitan la aparición o recrudecimiento de la psoriasis en personas vulnerables. También los síntomas de la enfermedad generan estrés, colocan al paciente más nervioso y lo llevan a estar en un estado de incomodidad permanente, dado que le es más difícil tener una vida normal. Como con cualquier enfermedad crónica, el impacto emocional depende de diversos factores como, por ejemplo, si comienza en la infancia o adolescencia las personas pueden afectarse más, pues cuentan con menos elementos psicológicos para hacerle frente.

El impacto es mayor si existe poco soporte o apoyo familiar y social. También si hay una historia de estigmatización o trauma escolar por la enfermedad o sus tratamientos, que pueden afectar físicamente (como los corticoides que hacen engordar) o modificar el aspecto (cicatrices). Si no se cuenta con apoyo psicológico o hay demora en la consulta, el pronóstico también empeora.

Un tratamiento adecuado debería alejar las crisis o brotes de la enfermedad y hacer que éstos sean más leves cuando aparecen. El doctor Koppmann comenta que “un modo de hacerlo es mediante modificaciones en el estilo de vida de la persona afectada, incorporando estrategias de resolución de problemas y una mejor expresión emocional en forma oportuna, de manera que pueda dar a conocer los sentimientos (rabia, pena, alegría) con la emoción adecuada y no por medio de un síntoma físico”.

Variados tratamientos

En general la psoriasis tiene un avance paulatino. Hay casos en que puede ser detenida con remisiones, y en escasas ocasiones, transformarse en poco tiempo en eritrodérmica. Por esto, lo primero es evitar el alcohol sobre 30 grados, situaciones de estrés y antiinflamatorios, ya que pueden incrementarla.

En un comienzo se recetan tratamientos tópicos locales, como alquitranes o esteroides, y cuando existe un comportamiento en placas es necesario penetrar hasta la dermis reticular, que es donde se produce la inflamación.

Para estos casos, hay tratamientos que suprimen el sistema inmunológico. Uno de ellos es la fototerapia o puvaterapia. Ésta consiste en irradiar al paciente con luz ultravioleta A (UVA), que actúa como inmunosupresor en la piel (antiinflamatorio). La UVA tiene una penetración más allá de la epidermis, de 1 a 4mm, y puede llegar fácilmente a la dermis profunda. Esta terapia puede dejar pigmentos en la piel, pero logra limpiar y clarear la psoriasis en casi un 100%.

Otros inmunosupresores son los llamados productos ‘biológicos’, compuestos que han sido manipulados en laboratorios para obtener proteínas con acción antiinflamatoria por medio de un mecanismo que trata de neutralizar todas las citocinas producidas en la psoriasis.

Estos fármacos llegaron en primera instancia para tratar patologías reumáticas y luego comenzaron a usarse para pacientes psoriáticos. “Esto, por la relación descubierta entre las dos afecciones. Se sabe que entre un 3 y 5% de los enfermos con psoriasis también padece artritis. Los productos biológicos han permitido disminuir la sintomatología de la artropatía psoriática increíblemente.

También hay tratamientos naturales, como remedios de homeopatía y baños de barro. Es recomendsable tener precaución y no abusar de ellos, ya que hay algunos remedios que pueden contener pequeñas cantidades de derivados arsenicales que agravan la psoriasis. Estas terapias, generalmente, son costosas, y si fracasan, los pacientes se deprimen aún más. Cuando dañan económicamente y afectan la autoestima, son elementos muy nocivos.

La efectividad del tratamiento se determina con el Indice PASI, un indicador a base de puntajes que mide distintas condiciones, como el tamaño de las escamas, el área comprometida y la hinchazón. Si las terapias dan resultado, las placas comienzan a verse menos rojas y disminuyen en cantidad, y puede lograrse un enrojecimiento imperceptible.

En la actualidad existen múltiples terapias para la psoriasis, lo cual habla de que ninguna es por sí sola 100% efectiva. Pero lo cierto es que en los diferentes grados de avance, esta afección es perfectamente controlable con puvaterapia, aunque sin duda son los ‘biológicos’ los que han revolucionado los tratamientos para esta patología.

¿Dónde puede aparecer psoriasis?

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Categoría: Dermatología.




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