Rabietas: Cuando los niños no controlan sus emociones


Llanto incontrolable, gritos, quejas, chillidos, patadas en el suelo u otras formas de manifestar la rabia, son algunas de las características típicas que presentan los pequeños que sufren de las llamadas pataletas.

La psicóloga de Clínica Alemana Loreto Focacci explica que las rabietas son una forma de mostrar física y emocionalmente la ira o el enojo. “En el caso de los bebés éstas son normales y aparecen como un modo de expresar la frustración de no poder lograr algo que quieren o de no poder comunicarse con los adultos”, dice.

Este comportamiento se origina de igual forma en niños y niñas, no existe una predisposición genética y se manifiesta principalmente desde los 12 meses hasta los 4 años.

Las pataletas también se pueden presentar cuando existen aspectos ambientales adversos para el menor, como castigos, ausencia de reconocimiento a sus acciones y límites poco claros. Este problema se aprecia en forma más aguda en familias donde hay hacinamiento, agresión verbal y/o física, alcoholismo y drogadicción.
¿Qué hacer si un hijo tiene una pataleta?
Lo principal es que los padres permanezcan tranquilos. Es aconsejable que establezcan un clima pacífico y que nunca griten o golpeen al niño, ya que ello sólo agravará la situación.

Sin embargo, la psicóloga señala que es necesario que “los adultos estén atentos a no satisfacer el deseo de atención del pequeño, ya que en muchas ocasiones esto podría sentar un precedente para que el menor se acostumbre a que la pataleta es la única alternativa para conseguir atención o cariño”.

Por este motivo, es necesario establecer normas de comportamiento claras y límites explícitos que el niño aprecie en sus cuidadores.

Es indispensable que los padres evalúen si la rabieta se debe a situaciones de estrés, problemas de lenguaje, audición u otras enfermedades que pudieran estar incomodándolo.

¿Cuándo preocuparse?
Loreto Focacci destaca que se sugiere consultar a un especialista en aquellos casos en que el menor produce destrucción intencionada de objetos, agresión a otras personas o autoagresión.

Además, señala que las rabietas pueden estar asociadas a algún tipo de trastorno o déficit que pudiera presentar el bebé. También es importante detectar si la frecuencia de la pataleta es de tres veces al día en menos de 10 minutos o si en el hogar hay altos niveles de agresión.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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