Riesgos de la contaminación ambiental en los niños


Lamentablemente no todos los niños pueden disfrutar de un invierno saludable. Algunos de ellos ven cómo su salud se ve deteriorada en los meses más fríos debido a los efectos de la contaminación ambiental.

Hasta el momento ya se ha registrado una preemergencia constatada en el año, lo que significa que el índice de calidad del aire por partículas (ICAP) superó los 300 puntos.

¿Cómo afecta esta situación a los niños? El jefe del Laboratorio Broncopulmonar de Clínica Alemana, doctor Raúl Corrales, explica que las partículas en suspensión en el aire irritan el aparato respiratorio, es decir, la nariz, faringe, tráquea y bronquios. Esto produce que la zona se inflame y, como forma de reaccionar al daño, aumenten las secreciones o flemas, favoreciendo la entrada de gérmenes, virus o bacterias.

Por lo general este problema afecta de forma más grave a los menores de seis meses, ya que como se mueven poco y tienen una mayor cantidad de secreciones, éstas se acumulan con facilidad y por ello hay más posibilidades de que se produzcan infecciones. También se presenta en pequeños con alteraciones previas como asma, rinitis, fibrosis quística o daño pulmonar, entre otras enfermedades.

“En estos momentos tenemos principalmente pacientes con parainfluenza, pero ya han llegado a Clínica Alemana algunos niños con virus respiratorio sincicial y casos aislados de influenza y adenovirus. La mezcla de gérmenes y contaminación ambiental, hacen que estas afecciones sean complejas y de mayor gravedad, ya que la recuperación es lenta y por este motivo se complican más”, sostiene el especialista.

Producto de esta situación también se puede originar una descompensación en menores asmáticos, que hacen crisis bronquiales obstructivas. De esta forma, patologías que debieran curarse en una semana o diez días, duran meses
Prevención
El doctor Raúl Corrales recomienda algunos cambios de conducta cuando hay contaminación ambiental. Si hay preemergencia, lo primero es dejar de hacer ejercicios. Asimismo, es importante que no se fume en recintos cerrados, ya que si un menor está cerca del humo se convierte en fumador pasivo, y está demostrado que va a tener una mayor propensión a hacer enfermedades respiratorias.

Pero también se tienen que tomar medidas en el hogar. Las estufas a parafina y a gas contaminan mucho y, si no se ventila adecuadamente, aumentan las posibilidades de que los niños tengan problemas respiratorios.

Ahora bien si se utiliza calefacción central, ésta no debe superar los 20 grados, ya que se produce una mayor congestión a nivel del aparato respiratorio y esto dificulta el adecuado paso del aire por la vía aérea, lo que favorece la obstrucción bronquial y laríngea. Sobre todo, si el cambio de temperatura entre el interior de la casa y el exterior es muy alto.

Si en el hogar hay menores asmáticos o alérgicos se tiene que tener mucho cuidado al hacer el aseo. Es aconsejable efectuarlo con un paño húmedo o con sistemas que no levanten polvo, para evitar que aumente el número de partículas en el aire.

¿Cuándo consultar? “Es importante acudir donde un especialista si el pequeño empieza a tener infecciones en forma repetida, no se recupera bien y la enfermedad se mantiene en el tiempo. También si posee antecedentes previos de cuadros obstructivos, asmáticos o infecciones recurrentes. Y si tiene patologías preexistentes como fibrosis quística o daño pulmonar crónico, entre otros”, concluye el especialista.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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