Secuelas de la otitis media crónica en los niños


Los menores que sufren de otitis media crónica pueden quedar con secuelas en su oído. Por este motivo, es fundamental que reciban un tratamiento oportuno y que se efectúen cuidados especiales en la zona.

El doctor Gonzalo Bonilla, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana, explica que “generalmente, esta enfermedad se origina como consecuencia de infecciones, y se produce cuando hay una inflamación de la mucosa del oído medio, asociada a una perforación timpánica permanente, que no cierra en forma espontánea”.

Una de las primeras secuelas de esta patología es la baja de audición o hipoacusia de grados variables. Si sólo existe una perforación, es decir, se mantiene intacta la cadena de huesecillos -martillo, yunque y estribo-, bajará hasta un máximo de 30 decibeles. Y, mientras más pequeña sea la lesión, menor será la hipoacusia. En caso de una disminución mayor de la audición, hay que sospechar de una alteración de los huesecillos.

Ahora bien, al quedar comunicado el oído medio con el exterior, está más expuesto a infecciones. De esta forma, basta que entre un poco de agua (aunque sea limpia) por el conducto, para que se infecte y supure.

Si estas infecciones son recurrentes se puede ir destruyendo la cadena de huesecillos, con lo que aumentan las dificultades de audición. Además, se puede dañar el oído interno, donde están las células específicas de la audición y, si éstas se deterioran, el daño es irrecuperable. También existe la posibilidad de una parálisis facial.

“El oído está separado de la fosas cerebrales media y posterior sólo por una delgada capa de hueso. Entonces cuando se infecta debido a la otitis media crónica, cabe la posibilidad de que la infección se introduzca a la cavidad craneana. Debido a ello la persona puede hacer una meningitis, un absceso cerebral o uno cerebeloso. Estas complicaciones son poco frecuentes, pero cuando ocurren son muy graves”, señala el otorrinolaringólogo.
Los tratamientos
Lo primero que se debe hacer es consultar a un especialista (otorrinolaringólogo) para controlar la infección. Esto se logra aplicando antibióticos tópicos directamente en el oído. Pero, quizás lo más importante es evitar que entre agua en la zona, ya que basta que ingrese un poco de líquido, para que se infecte y supure.

Luego de esperar algunos meses para que esta área esté seca y limpia, se puede efectuar el tratamiento definitivo que es la timpanoplastia, procedimiento quirúrgico que consiste en cerrar la perforación timpánica con un injerto que se toma del mismo tejido del paciente.

El especialista destaca que esta operación se realiza principalmente para evitar las secuelas o complicaciones señaladas. La cirugía tiene un muy buen porcentaje de éxito, la mayoría de las veces se puede hacer en la mañana y en la tarde el paciente ya se va a su casa. Eso sí, se debe tener presente que lo más probable es que en las primeras semanas no escuche bien, ya que tendrá el oído tapado con un parche y un relleno que se pone en el conducto auditivo externo.

“Si el oído tiene su cadena de huesecillos intacta -no hay una desconexión, destrucción o fijación- habitualmente al cerrar la perforación, el menor recuperará la audición (sin que se retrase el lenguaje). Cuando los huesecillos tienen algún problema, se puede hacer una reconexión de ellos, con lo que también es posible mejorar la audición”, sostiene.
LOS SÍNTOMAS

Esta enfermedad se puede presentar en niños y adultos, y los síntomas clásicos son la baja de audición -hipoacusia- y supuración del oído -otorrea-Habitualmente el paciente no siente dolor y, si está presente, hay que estar muy atento porque se puede tratar de una complicación.

Es importante destacar que no cualquier perforación en el tímpano se debe a una otitis media crónica. Esta zona también se puede lesionar por un traumatismo producido por un golpe en el oído o por limpiarse de mala forma con un cotonito.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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