Síndrome de Sjögren: Un mal que provoca sequedad


Las lágrimas y la saliva cumplen un rol esencial en la lubricación del ojo y de las mucosas de la boca pero, aunque puede resultar raro, hay enfermedades que simplemente pueden dejar a un paciente sin este aporte de humedad básico. Una de ellas es el llamado “Síndrome de Sjögren”, una patología sistémica autoinmune que ataca principalmente a mujeres, sobre todo a aquellas que han superado los 40 o 50 años.

Este cuadro pertenece a un conjunto de enfermedades conocidas como las Enfermedades del Tejido Conectivo (ETC) o Mesenquimopatías, entre las cuales figuran, además, la Artritis Reumatoide (AR), Lupus Eritematoso Sistémico (LES), la Poli y la Dermatomiositis, Esclerosis Sistémica Progresiva y la Enfermedad Mixta del Tejido Conectivo.

“Estas patologías pueden afectar múltiples órganos y su causa se debe a que nuestro sistema inmunológico pierde la capacidad de autorreconocimiento. Al responder produce inflamación sin que haya una infección, una neoplasia, un transplante u otra noxa (lesión) que la justifique”, explica la doctora Alejandra Segovia, reumatóloga de Clínica Alemana.

La especialista dice que el detonante de esta falla no se conoce. “Existen algunos factores genéticos involucrados, pero sin duda hay variables ambientales, aún no bien esclarecidas, involucradas también. Todas estas enfermedades pueden tener manifestaciones clínicas articulares, pulmonares, cutáneas, pleuritis y otras”, menciona.

El Síndrome de Sjögren se caracteriza por presentar clínicamente sequedad de mucosas, especialmente manifiesto en ojos y en boca. Con frecuencia se acompaña también de poliartritis, parotiditis recurrente y períodos de compromiso del estado general. Rara vez compromete pulmones, riñones o sistema nervioso.
funcional grave de ningún órgano ni pone en riesgo la vida del paciente. Habitualmente, no produce artritis deformante e invalidante, ni tampoco insuficiencia respiratoria, renal o pancreática”, afirma la especialista.

Las cifras
No hay datos claros sobre la prevalencia de esta enfermedad, ya que las cifras que figuran en la literatura médica son muy diversas y van desde 3 a 4% de la población a menos de un caso por cada mil. Depende de los criterios de clasificación exigidos para el diagnóstico.

Sin embargo, resalta la doctora Segovia, hay dos hechos muy claros: es una enfermedad mucho más prevalente en mujeres que hombres, en una proporción de nueve a uno, como ocurre con el lupus y la artritis reumatoide; y su edad de aparición suele ser posterior a la cuarta década de la vida.

Diagnóstico y tratamiento
Para establecer una terapia, la doctora Segovia puntualiza que es fundamental un buen diagnóstico puesto que hay muchas otras causas de sequedad ocular y bucal, empezando por los estados de ansiedad, el uso de múltiples fármacos y otras patologías, incluso infecciosas.

“El tratamiento es básicamente sintomático. Se utilizan lágrimas artificiales, para el alivio de los síntomas oculares, y para prevenir complicaciones oculares que pueden ser serias. La sequedad bucal es difícil de tratar, ya que no hay buenos sustitutos de saliva y los fármacos empleados son de poca eficacia y tienen efectos secundarios”, afirma.
“La saliva es importante en la higiene dental, y hay que instruir a los enfermos en lo que se refiere al cepillado después de cada comida. También se recomienda no comer a deshoras, evitar el consumo de dulces que contengan azúcar u otros carbohidratos o fármacos que reducen la producción de saliva, además de dejar de fumar y controlarse periódicamente con el dentista”, recomienda la doctora Segovia.

Para enfrentar este síndrome, los pacientes recurren a la ingestión continua de agua, pastillas o mastican chicle y también evitan -durante los periodos más sintomáticos- las comidas secas.

Los síntomas articulares, musculares, la parotiditis y el compromiso del estado general que pueden presentar estos enfermos se trata con antiinflamatorios, antimaláricos y a veces con corticoides en dosis bajas durante periodos limitados.

“Cuando hay compromiso renal, neurológico, vascular o pulmonar importante se recurre a corticoides y/ o inmunosupresores”, cuenta la reumatóloga.

Por último, la especialista resalta que “el control periódico con el reumatólogo es importante para estar alerta frente a alguna complicación poco frecuente. La más temida de este síndrome es tal vez la asociación con linfoma, que es 40 veces más frecuente en este grupo que en la población general”.

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Categoría: Glosario Médico.




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