Trastorno Hipocondríaco


Si suele escuchar que un familiar, amigo o conocido pasa enfermo o vive consultando a especialistas sobre diversas patologías, es posible que esté frente a un hipocondríaco.

Se define por la preocupación y miedo a padecer una enfermedad grave, a través de la malinterpretación personal de síntomas somáticos banales, que persiste (>6 meses) a pesar de la negatividad de las pruebas exploratorias.

A diferencia del trastorno por somatización, hay igualdad en la distribución entre sexos; la edad de inicio más común es entre los 20 y 30 años.

La preocupación no debe tener carácter delirante (sería entonces un trastorno delirante hipocondríaco). Hay que diferenciarlo también de la hipocondría obsesiva (sí calma con la explicación médica aunque vuelve a recurrir) y de preocupaciones hipocondríacas en el contexto de un trastorno por ansiedad y una depresión.

Suelen acudir a numerosos médicos, pero incumplen las pautas de tratamiento por miedo a los efectos secundarios. Es más propio de consultas médicas que psiquiátricas. El curso suele ser episódico con remisiones que pueden durar meses o años. Suelen ser resistentes al tratamiento psiquiátrico.

El cuadro está identificado como patología por la Organización Mundial de la Salud y recibe el nombre de “trastorno hipocondríaco”.

Se define como “aquel que presenta como síntoma esencial la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción y creencia de tener una enfermedad grave a partir de su propia interpretación de signos o sensaciones físicas, que considera pruebas de enfermedad física”, señala la doctora Ana María Martini, psiquiatra de Clínica Alemana.

Estos pacientes frecuentemente peregrinan de médico en médico y usualmente se frustran, pues creen no recibir la atención adecuada. Incluso, pueden someterse a costosas y/o riesgosas exploraciones diagnósticas.

El trastorno afecta por igual a hombres y mujeres. Puede iniciarse a cualquier edad, sin embargo, es más frecuente que comience en los primeros años de la vida adulta.

Respecto a las razones que llevan a un sujeto a caer en la hipocondría, no hay una causa clara ni única, pero se estima que las enfermedades graves, particularmente en la infancia, y los antecedentes de patologías en miembros de la familia, suelen asociarse a su aparición.

Además, la especialista agrega que “también las situaciones de estrés psicosocial, sobre todo la muerte de una persona cercana, pueden precipitar la aparición de este trastorno”.

“Yo tengo esa enfermedad”
La creencia infundada de que síntomas imaginarios son signos de una enfermedad, puede gatillar trastornos mayores como ansiedad y cuadros depresivos.

Sin embargo, “más que derivar hacia otras alteraciones, el problema fundamental es el deterioro de las relaciones sociales, familiares y a veces laborales. En general, afecta su calidad de vida en esa área”, señala la psiquiatra.
verdad antes de comenzar con el tratamiento, lo que se establecerá “luego de una evaluación clínica rigurosa y la aplicación de los exámenes que se consideren necesarios para realizar un diagnóstico, pues hay que descartar efectivamente que no exista una patología orgánica”, afirma la especialista.

Esta evaluación comienza con una entrevista médica y con un análisis de las características de los síntomas que refiere la persona. Es imprescindible examinar su evolución y los antecedentes que relata, entre otras situaciones.

Cuando efectivamente se evidencia un trastorno hipocondríaco, el tratamiento, por lo general, consiste en una combinación de psicoterapia con medicamentos.

Lo preocupante es que tal como narra el cuento de “Pedrito y el lobo”, cuando un hipocondríaco efectivamente se enferma es probable que su cuadro no sea tomado en cuenta por quienes lo rodean.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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