Trastorno por atracones: Comer sin control


Comer es una práctica común para la sobrevivencia y así ha sido entendida desde siempre. Sin embargo, cuando surge la necesidad de ingerir más de la cuenta se puede presentar bingeeating disorder, es decir, “trastorno por atracones”.

Su origen sería un descontrol en los impulsos, que se traduce en una ingesta mayor de alimento a la que comería una persona común y corriente dentro de un periodo corto de tiempo (alrededor de dos horas), y no por ansiedad o angustia como comúnmente se piensa.

Esta intemperancia es muy frecuente y es consecuencia, en la mayoría de los casos, de haber seguido una dieta estricta. La psiquiatra de Clínica Alemana doctora Patricia Rentería explica el trastorno se gatilla en personas que tenían conductas alimentarias adecuadas y un peso dentro de lo normal, pero que debido a factores socio-culturales y/o una vulnerabilidad individual, se someten a dietas muy exigentes.

“Así fuerzan su neurobiología que la transforman en un mecanismo contra la inanición, estimulando aún más las sustancias que inducen apetito. Por lo tanto, por más voluntad que se tenga, el impulso gana y viene el atracón”, sostiene.

Otra causa, es una alteración que se observa en individuos con trastornos de personalidad, generalmente con características de personalidad limítrofe.

El dominio de los impulsos en estos sujetos es deficiente y, como consecuencia de esto, son más irritables o agresivos, tienen más parejas, y pueden ser más propensos a robar, mentir y participar en juegos de azar, entre otros. En estos casos también se puede presentar el atracón como una manifestación más del descontrol del impulso, sin que haya existido necesariamente una dieta extrema.
El nutriólogo de Clínica Alemana doctor Claudio Mizon, señala que para que el trastorno por atracones sea considerado como tal, la ingesta se debe presentar al menos dos veces por semana durante tres meses aproximadamente, sin ningún tipo de purga, como ejercicio excesivo, vómito y laxante, por ejemplo.

Asimismo, es posible que cualquier persona que se someta a una dieta muy estricta presente estos trastornos. Sin embargo, existen ciertos componentes genéticos y ambientales que provocan que algunos sujetos estén más predispuestos que otros. Por ejemplo, hijas de mamás que frecuentemente han estado preocupadas por la dieta o la ropa, o que hayan tenido conductas de atracones.

Según estudios, este trastorno se presenta en la adolescencia, entre los 13 y 15 años. Pese a esto, la doctora Patricia Rentería afirma que el rango se ha ido ampliando en los extremos. De hecho, las niñas con menarquia precoz están más vulnerables a manifestar esta afección.

“Esto porque su desarrollo corporal hace que se diferencien de sus amigas, en una etapa donde el ser “parecidas a las otras” es muy importante, lo que las lleva a realizar dietas para desaparecer o aminorar los caracteres de la pubertad. Así comienza entonces el desorden por atracones”, señala la especialista.

En los adultos también se observa la presencia de esta patología, sobre todo en personas que se ven afectadas, por ejemplo, por una depresión que ha provocado una baja autoestima y pérdida de peso importante.

También se presenta en pacientes con hepatitis u otras afecciones médicas o psiquiátricas que cursan con baja de peso, ya que una vez recuperados insisten en mantener esta apariencia física, por una vulnerabilidad individual o por el culto a la degadez.

Aunque esta patología afecta en mayor medida a mujeres, actualmente se pesquisan con más frecuencia trastornos alimentarios en hombres, sobre todo, bulimias. “El hombre cuando tiene un atracón es más selectivo, ya que busca alimentos que les gusten más quedando con menos sensación de culpa posterior al atracón”, dice la psiquiatra.

En tanto, el doctor Claudio Mizón explica que una de las consecuencias de este trastorno es el aumento de peso.

“Se ha visto que cerca del 30% de los pacientes obesos cumple con el criterio del atracón sin purgas. Por lo general, estas personas corren el riesgo de padecer obesidad, así como presentar otros trastornos alimentarios, por lo que las dietas deben ser supervisadas y cuidadosas. Es importante en un tratamiento para la obesidad detectar y manejar los atracones, pues ello contribuirá al éxito en la baja de peso del paciente y su mantención posterior”, sostiene el especialista.
A juicio de la doctora Rentería, el mejor periodo para intervenir este trastorno es cuando todavía se encuentra en “hiperfagia pura o atracón”, sin purga (vómito, laxante, entre otros). Dependiendo de la personalidad, esta etapa de ingesta de alimentos puede durar meses o años. “Pero una vez que se consulta, lo más importante es averiguar minuciosamente que no existan vómitos, ya que éstos agravan la enfermedad y hay menores posibilidades de una sanación completa”.

En el tratamiento se utiliza la vía farmacológica y la cognitivaconductual, haciendo hincapié en el consumo de las cuatro comidas al día, respetando los horarios y sus componentes alimentarios característicos de cada una. Lo más importante es evitar periodos en ayuno.

“En esta etapa es de suma importancia el apoyo familiar. De este modo, el tratamiento no abarcará más de cinco meses o un año”, afirma la doctora Rentería.

En caso de recaídas, que es muy probable, lo importante es consultar de inmediato al especialista quien sabrá como encaminar al paciente. El doctor Mizon agrega que lograr un tratamiento con resultados positivos también dependerá del compromiso que la persona adquiera con el profesional y sus ganas de recuperarse.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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