Traumatismos oculares: Cuando la mirada se torna borrosa


Practicar deportes con pelotas pequeñas, esquiar o, incluso, realizar trabajos manuales en el hogar, puede producir lesiones en los ojos si no se toman las medidas adecuadas para prevenir accidentes.

El doctor Sergio Galano, oftalmólogo de Clínica Alemana, explica que “los traumatismos oculares ocurren cuando un agente exógeno arremete contra el globo ocular o sus anexos, la órbita ósea, los párpados o la glándula lagrimal. El 13% de todas las urgencias oftalmológicas corresponde a este tipo de accidentes y, si bien, puede afectar a personas de cualquier edad, el 50% tiene entre 20 y 50 años”.

Las principales lesiones que se presentan son:
Cuerpos extraños: Hay una gran variedad de materiales que pueden causar problemas en la zona. Por ejemplo, si una persona taladra o esmerila un metal, puede saltar un trozo a alta velocidad y temperatura, y dañar la córnea. También pueden originar alteraciones los elementos calcáreos, como piedras y tierra arrastrada por el viento, o el golpe de una rama, así como el contacto con productos plásticos.

Contusiones oculares: Se producen cuando un elemento externo golpea el globo ocular y produce una deformación en la zona. Las alteraciones que se originan van, por lo general, desde una leve inflamación en la parte anterior del ojo (Uveítis traumática) hasta la destrucción de su estructura interna con dislocación del cristalino, desprendimiento de retina y hemorragia interna masiva.

“El globo ocular tiene excelentes defensas contra las contusiones, sobre todo la orbita ósea, la que absorbe la energía de cualquier objeto más grande que ella. Sin embargo, son los elementos pequeños que van a gran velocidad -como piedras o pelotas- los que causan lesiones mayores”, señala el especialista.
Quemaduras oculares: Dentro de ellas se encuentran las queratitis (inflamación de la córnea) causadas por radiación ultravioleta, típica de los esquiadores. Si bien son muy dolorosas, en general, se revierten sin dejar secuelas en 48 horas.
También se pueden originar quemaduras cornéales químicas o causticaciones, provocadas por ácidos álcalis que al entrar en contacto con los ojos generan lesiones muchas veces irreversibles. “Cabe destacar que en la vida cotidiana tenemos una continua relación con estos productos: como el ácido de la batería del automóvil o el que se usa en la piscina, los elementos de limpieza industrial de baños, la ‘soda cáustica’ que se utiliza para destapar el lavaplatos y el cloro industrial, entre otros”, recalca.

Los tratamientos
Si una persona recibe un cuerpo extraño en el ojo no debe sacarlo, sino que tiene que lavar la zona con agua o usar lágrimas artificiales. Sin embargo, si la molestia no cede en una hora, tiene que recurrir donde un especialista, ya que se puede producir una infección en la córnea.

El doctor Galano señala que si el ojo entra en contacto con algún químico también se debe limpiar de inmediato el área afectada, ojalá utilizando una manguera o poniendo la cabeza bajo el chorro de agua de la llave. Luego, se debe acudir al servicio de urgencia de Clínica Alemana.

Ahora bien, si se sufre un trauma ocular contuso y se ve borroso, o el ojo se pone rojo, es importante que la persona no se automedique y acuda a un oftalmólogo.
accidentes contra metales delgados. En estos casos pueden existir pequeñas roturas de la pared del globo ocular que causarán pocas molestias por su reducido tamaño. Sin embargo, contaminarán el interior de la zona y pueden desencadenar infecciones bacterianas o por hongos (Endoftalmitis)”, señala.

En general, el tratamiento que realizará el oftalmólogo puede ir desde la aplicación de cremas con antibióticos; sellar el ojo por 24 horas en las erosiones superficiales; extraer cuerpos extraños cornéales con microfresas; hasta microcirugía y hospitalización en los casos más complejos.

PREVENCIÓN

Es aconsejable utilizar lentes de protección en los siguientes casos:

– Si se va ha hacer algún trabajo en la casa que implique clavar, taladrar, cortar o esmerilar.

– Al jugar deportes que tengan pelota -especialmente si son pequeñas- o si se anda en bicicleta por terrenos abruptos.

– Al manipular químicos también hay que proteger la vista y se deben seguir las instrucciones del fabricante.

– Si se va a esquiar no hay que quitarse los anteojos, ni siquiera en las terrazas de observación al aire libre.

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Categoría: Oftalmología.




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