UN PAR DE ZAPATILLAS DEBE TENER


– Elementos que absorban el impacto, que suelen ser cuñas de goma que van entre la suela o la horma interna.

– Una diferencia de aproximadamente un centímetro de altura entre el antepié y el talón. Es recomendable que éste se encuentre más levantado para relajar la musculatura flexora, como el tendón de Aquiles y los gemelos.

– Un contrafuerte (la parte que sostiene el talón) rígido, porque es el que da la estabilidad al pie. Además, debe tener un rebaje en la parte superior que permita el libre desplazamiento del tendón de Aquiles.

– Una plantilla interna sin realces ni arcos ortopédicos. La estabilidad debe estar idealmente en la estructura de la zapatilla.

– Una parte superior lo más porosa y permeable posible, para que se junte la menor cantidad de humedad y no se produzcan hongos u otro tipo de lesiones. Esto debe unirse al uso de un calcetín con las mismas características (CoolMax).

– Franjas laterales firmes, porque éstas llevan la tensión del cordón a la planta, lo que le da una ajuste adecuado a las zapatillas.

– Una distancia de aproximadamente un centímetro y medio entre el dedo gordo (con los calcetines puestos) y la punta de la zapatilla. Es decir, la zapatilla debe ser generalmente media talla más de la habitual, porque generalmente el pie se hincha producto de la circulación y el impacto.

– Una punta alta, de modo que cuando la zapatilla esté puesta y anudada se puedan mover los dedos libremente sin roce.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Medicina Deportiva.




Deja un comentario