Un tumor benigno Mioma: No es sinónimo de cirugía


Mencionar la palabra “tumor” provoca miedo y alarma ante la posibilidad de un cuadro grave. Sin embargo, aludiendo a las “dos caras de la moneda” existen tumores benignos cuya presencia puede resultar silenciosa y hasta pasar desapercibida, como en el caso de los miomas.

Según los últimos estudios, éstos son muy comunes. A juicio del jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de Clínica Alemana, doctor Rodrigo Riveros, estos nódulos son tumores benignos (ver recuadro) que se ubican en el músculo liso del útero, y aparecen en el 60% de las mujeres. Sin embargo, es más frecuente que se manifiesten pasados los 30 años.

Existen diversas teorías acerca de por qué se producen estos fibromas. Una de ellas apunta a que las células del tejido uterino tendrían más receptores hormonales para su desarrollo habitual, lo que provocaría una mayor estimulación o duplicación formando el tumor. “Por ejemplo, puede generarse a partir del aumento de receptores de estrógenos. Ahí, se estimula el crecimiento del músculo formando el tumor”, afirma el doctor Riveros.
Un tumor benigno es definido como un grupo de células semejantes a las normales, que permanecen en su localización primaria sin producir metástasis, es decir, no se propagan más allá del foco donde se diagnosticó en un principio.

El tumor maligno es de crecimiento rápido y con posibilidades de disgregarse a otras partes del cuerpo.

Agrega que los miomas se presentan desde un milímetro hasta sobre ocho kilos. Y, aunque se puede revertir el proceso con algunos compuestos, nunca desaparecen, sólo se pueden hacer esfuerzos por disminuir su tamaño o detener su crecimiento.

El problema está en su ubicación y qué estructura compromete.

Los miomas se clasifican de acuerdo a la ubicación que tengan en los planos uterinos. De este modo, los que se encuentran en la superficie externa se denominan subserosos y en general, no provocan ningún tipo de síntomas, a excepción de su volumen o que comprima algún órgano cercano.

También están los intramurales que son más frecuentes y se desarrollan en el espesor de la pared uterina y, algunas veces, aumentan el tamaño uterino. Finalmente, existen los submucosos que puede producir mayor sangrado y menstruaciones abundantes. En caso de que se cumplan estas sintomatologías, se habla de un mioma a tratar.

Pese a que no todos los tumores deben ser sometidos a una intervención, en Chile forma parte de las principales causas de histerectomía, extirpación parcial o total del útero dependiendo de cada caso.

El comportamiento de un tumor dependerá de cada paciente, por lo que los especialistas adoptan una actitud diferencial respecto al tratamiento a seguir. “Particularmente, estoy en contra de tratar los miomas sólo por el hecho de estar presentes, ya que si no muestran ningún tipo de síntomas o complicaciones no deberían ser intervenidos”, señala el doctor Rodrigo Riveros.

Agrega que los tratamientos dependerán de la edad de la mujer y las características que presente el mioma.
“Las probabilidades de que se vuelvan cancerígenos son extremadamente bajas (cerca del -0,1%). Hay que observar su evolución, ya que si se presenta un crecimiento rápido en un corto plazo y, además, provoca sintomatologías, puede no tratarse de miomas, sino de un tumor maligno el cual se debe operar. Por ejemplo, el Leiomiosarcoma”, dice el especialista.

A juicio del ginecólogo, el optar por una cirugía dependerá directamente de la sintomatología que presente la paciente. Estos pueden ser dolor producto de las isquemias (falta de la sangre oxigenada necesaria), crecimiento rápido del tumor, que encierra un riesgo distinto, o el que produzca alteraciones en el sangrado uterino.

En caso de embarazo, el especialista señala que “ante la existencia de un mioma asintomático no se debería intervenir, salvo que produzca alteraciones anatómicas muy grandes que impida la mecánica del embarazo, por ejemplo”.

Concluye señalando que “en el fondo los miomas pueden ser asintomáticos y no necesitan de tratamientos. Hay que tener una actitud diferencial, de acuerdo a la edad de la paciente y, según las características que tenga se elaborará la terapia”.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Preguntas y Respuestas.




Deja un comentario