Una opción para ser mamá y luchar contra el cáncer cervicouterino


La sola mención de la palabra histerectomía suele infundir temor a muchas mujeres, pero esta intervención quirúrgica es la principal arma para combatir el cáncer cervicouterino, uno de los más frecuentes en todo el mundo al igual que en Chile, país en que mueren por esta causa entre 700 a 900 mujeres por año, seis u ocho veces más que en Estados Unidos.

¿Pero qué hacer con una mujer joven, en plena etapa reproductiva, que quiere detener la enfermedad pero a la vez ser madre? La respuesta no es fácil, depende de cada caso particular, pero una opción esperanzadora se discutió en las Jornadas del Centenario Gineco-Obstétricas Centenario de Clínica Alemana realizadas este mes (6 y 7 de octubre del 2005) en Santiago.

Se trata del llamado “Tratamiento Conservador para Cáncer de Cuello Uterino”, que fue presentado en detalle por la doctora Judilee Brown, profesor asistente de Ginecología Oncológica del MD Anderson Cáncer Center de Houston, Texas, Estados Unidos.

Una alternativa pilar de este línea terapéutica es la extirpación radical de cuello uterino, que consiste en extraer el foco de cáncer limitado a esa zona, la porción inferior del útero, con lo cual se deja la matriz para recibir y anidar, eventualmente, a un óvulo fecundado.

La doctora Brown precisó que esta opción es “la forma menos invasiva de tratamiento sin afectar la fertilidad”, pero que debe ser usada sólo en pacientes que presentan un cáncer cervicouterino localizado, en la etapa 1 de desarrollo, esto es “el nivel más precoz de la enfermedad”, en que la lesión está limitada al cuello uterino y es de pequeño volumen.
encontrarse en “pacientes asintomáticas pero a las cuales se les detectó la enfermedad, mediante un PAP, y el estudio correspondiente determinó una etapa precoz de la patología”.

Técnicas combinadas con opción de futuro
Durante las jornadas también se analizaron otras técnicas. Una de ellas, que contempla efectos estéticos pero en la cual se renuncia a la maternidad, es la histerectomía radical laparoscópica, esto es la extracción del útero y las trompas uterinas por vía laparoscópica, lo que evita una incisión y cicatriz de tamaño considerable en el cuerpo pues no se opera por la zona pélvico abdominal abierta.

La doctora Brown dijo que hay estudios internacionales que demuestran que con el empleo de este método “el intervalo de sobrevida no parece diferente” al obtenido a partir de una histerectomía radical realizada mediante una intervención quirúrgica tradicional.

Por la vía laparoscópica además se puede realizar la linfadenectomía, que es una extracción de ganglios y tratamiento de los tejidos vecinos al útero, la cual se puede complementar con una traquelectomía radical vaginal.

Sobre esta última el doctor Rodrigo Riveros, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de Clínica Alemana, precisó que “por vía vaginal se saca el cuello, que es el órgano enfermo, y por vía laparoscópica se extirpan los parametrios, los tejidos que están a su alrededor y se hace un muestreo para ver cómo están los ganglios, pero se deja el útero, las trompas y el ovario para que la paciente continúe con su función reproductiva”.
“Estas técnicas se pueden hacer en Clínica Alemana siempre y cuando sea lo indicado. No se puede aplicar a cualquier persona. Tienen que darse ciertas condiciones. La linfadenectomía laparoscópica de hecho se hace también en otras especialidades, pero no estamos haciendo histerectomía radical laparoscópica porque a nivel nuestro no ha demostrado ventajas en el tiempo operatorio, que es un factor importante para la recuperación del paciente”, puntualiza el especialista.

El médico hizo también notar que en la histerectomía radical laparoscópica es determinante la capacitación del equipo quirúrgico para que se aprovechen realmente las ventajas de esta técnica.

No obstante, admitió que las necesidades de la población están variando, por lo cual está la puerta abierta para que estas opciones puedan potenciarse a futuro.

“Antes en Chile las mujeres tenían a sus hijos entre los 20 y 30 años y el cáncer de cuello uterino se presentaba después. Hoy estamos viendo que esa tendencia se está invirtiendo; las mujeres están siendo mamás a mayor edad. Entonces ahora se nos presenta el problema de aquellas pacientes que quieren conservar su fertilidad y tienen un cáncer cervicouterino”, concluye el doctor Riveros.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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