Universitarios: Riesgo de desnutrición


La época universitaria es muy desgastante y exigente. Por esto es indispensable que los estudiantes reciban los nutrientes necesarios para cumplir con los requerimientos respectivos y llevar un estilo de vida saludable.

Sin embargo, son pocos los que lo hacen. La gran mayoría no toma desayuno porque no alcanza, ni almuerza por el horario de clases, la falta de tiempo o para aprovechar esos minutos para estudiar y más encima, lo que comen, no es nutritivo.

En cambio, durante la etapa escolar los horarios están determinados y los niños tienen una hora destinada a almorzar o pueden ir a su casa.

El factor económico también influye. Los traslados, las fotocopias, los libros y otros materiales hacen que se gaste mucho dinero, por lo que se decide ahorrar en el ítem alimentación para no amenazar al bolsillo.

Como no son casos aislados, pasa a ser un hábito colectivo. Si unos no almuerzan, los otros tampoco lo hacen. Es una moda. Para muchos no cabe la posibilidad de ser los únicos que lleven comida de la casa o sentarse solos a comer en los casinos y cafeterías. Y cuando estudian o trabajan en grupo, nadie se encarga de cocinarle a los demás. La opción más común es pedir comida a la casa (una pizza, por ejemplo) o ir a comprar algo rápido y barato.

Lo mismo pasa con algunos estudiantes que viven solos y no se preocupan de preparase una comida saludable.

Asimismo, la exigencia de este periodo produce estrés y ansiedad en los alumnos, sobre todo en época de pruebas. En algunos esto influye quitándoles las ganas de comer mientras que otros comen a destajo.
En cuanto a los líquidos, suele abusarse con el consumo de café para poder pasar la noche estudiando o terminando trabajos. Y en las mujeres, se ha extendido la costumbre de andar con una botella plástica que van llenando durante el día para evitar las ganas de comer.

Entonces, para poder “pasar el hambre” o “aguantar hasta la noche” optan por comerse algo barato, rico, “llenador”, que puedan ir comiendo en la micro, metro o auto y que ojalá, no implique demora, como la oferta de los restoranes de comida chatarra; los “chips” (ramitas, papas fritas, quequitos, entre otros) y bebidas que se venden en máquinas expendedoras; o los menús y “combos” que ofrecen en los casinos de las universidades.

Aprendiendo a alimentarse
Lo más claro es el desorden al no respetar las cuatro comidas, ya que hay grandes periodos de abstinencia e ingesta -a veces excesiva- en poco tiempo y poco nutritiva.

Así, se dan problemas de aprendizaje, aumento de estrés y en algunos casos, obesidad, diabetes, dislepidemia (aumento de la concentración de lípidos en el plasma) e hipertensión.

Entonces, hay que aprender a cómo y qué comer para llevar una dieta saludable. “Es esencial una alimentación variada donde se encuentren alimentos de todos los grupos: lácteos descremados, carnes de distintos orígenes, frutas y verduras, cereales y grasas saludables (de aceites, paltas y aceitunas)”, explica la doctora Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana.

Además, es importante no saltarse las comidas, dedicarles un tiempo y alimentarse lentamente para lograr una correcta digestión.

La doctora Salvo da algunos consejos de desayunos y almuerzos sanos. Por ejemplo, en la mañana se puede tomar un vaso de leche o un yogur, un pan con algún acompañamiento o una taza de cereales, y una fruta o un jugo natural.
También recomienda algunos tipos de almuerzo fáciles de hacer y rápidos de consumir, como un sándwich saludable que consiste en una marraqueta con pollo, pavo, quesillo, queso, huevo o atún, algunas verduras y una cucharada de mayonesa. A esto se puede agregar una fruta o un yogur.

En general, no hay alimentos que se deban eliminar de la dieta (excepto si se sufre de obesidad u otro trastorno alimenticio), pero sí consumir los saludables y nutritivos, y evitar los que no aporten nutrientes.

¿Quién es el responsable?
“Todos somos responsables. Las universidades y colegios por no tener ofertas de alimentos saludables; los universitarios y su familias por no organizarse para levantarse más temprano para desayunar ni preparar alguna colación para media mañana y luego al almuerzo; y toda la sociedad por no haber sido capaz aún de educar adecuadamente a nuestros niños y jóvenes sobre cómo tener una alimentación saludable y así, una vida mas sana”, dice Karen Salvo.

Pero existen formas de solucionarlo. Es indispensable inculcar a los universitarios la importancia de cada una de las distintas comidas en su rendimiento intelectual y físico, y los perjuicios que una alimentación poco equilibrada produce en su salud.

Por otro lado, las instituciones universitarias podrían cooperar ofreciendo en sus casinos y quioscos alternativas bien presentadas que sean saludables, ricas y baratas.

“Mientras más temprano empezamos la tarea, mejores serán los resultados. Claramente, hay que partir creando un buen hábito desde la más temprana infancia. Luego, en el colegio y a través de la educación constante y del traspaso de información, los universitarios también podrían modificar sus hábitos alimenticios”, concluye la doctora Karen Salvo.
¿Qué es la comida chatarra?
Se entiende por comida chatarra los alimentos no nutritivos y con alto contenido de grasas, azúcares, saborizantes y químicos, como papas fritas, hamburguesas (sándwich) y bebidas, entre otros.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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