¿Cómo prevenir el segundo infarto?


Actualmente, la mayoría de las personas que ha tenido un infarto cardiaco logra sobrevivir. Sin embargo, no muchos están conscientes que ganar esta batalla es sólo el comienzo de una empresa mayor, porque está comprobado que es precisamente este grupo el que está más susceptible de tener otro evento de este tipo.

La única arma para prevenir un nuevo episodio es un cambio en el estilo de vida. El doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana, explica que “cuando existen elementos que predisponen a un primer infarto, claramente están todas las condiciones dadas para que se provoque otro, a menos que se corrijan los factores de riesgo”.

La prevención debe comenzar apenas el paciente es dado de alta y continuar toda la vida. Lo primero que se debe hacer es modificar los hábitos perjudiciales como fumar, ser sedentario, tener exceso de peso y comer alimentos no recomendables. Además, hay que controlar otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol elevado.
¿Qué es un infarto del miocardio?

Consiste en la muerte de parte del músculo cardiaco. Esto se produce cuando no recibe el oxígeno requerido, debido a un déficit de flujo sanguíneo por la obstrucción de una arteria coronaria. Esta manifestación clínica es una de las más frecuentes dentro de las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el mundo.

Tanto las principales sociedades cardiológicas de Europa y Estados Unidos, como investigaciones publicadas sobre este tema, concuerdan en que uno de los aspectos más importantes es la práctica de actividad física.

Un estudio publicado en la revista “Circulation” de noviembre del año 2000, reveló que los sobrevivientes a un infarto que incrementan su actividad física tienen el doble de probabilidades de estar vivo siete años después del ataque.

El doctor Fernández explica que es fundamental comenzar con un programa de rehabilitación cardiaca, que otorgue al paciente una rutina inicial de ejercicios de acuerdo con sus requerimientos. “Es importante que la persona desarrolle el hábito de realizar al menos 30 minutos diarios de algún ejercicio aeróbico, como caminar, trotar o nadar, por ejemplo”, afirma.
Así como hay que incorporar nuevos hábitos a la rutina diaria, hay otros que necesariamente se deben abandonar. Dejar de fumar es otro elemento fundamental en la prevención del segundo infarto, porque el cigarrillo produce alteraciones a nivel de las arterias que las hacen más susceptibles de desarrollar ateroesclerosis y aumenta la presión arterial. Además, tiene sustancias tóxicas que irritan el endotelio (pared interior de los vasos sanguíneos), lo que hace que esté más proclive a romperse y generar un infarto.

La alimentación también tiene un papel protagónico. La vida después de un ataque cardiaco debe considerar que existen alimentos que hay que preferir y otros que, definitivamente, deben evitarse.

Una dieta adecuada está integrada por al menos dos porciones grandes de verduras y tres de frutas al día. Si la persona tiene sobrepeso o es obesa, debe evitar las ensaladas más calóricas, que son los tubérculos en general, como la zanahoria, betarraga, cebolla, papas y rábanos.

Hay que preferir el aceite de oliva y, cuando no hay problemas de obesidad, pueden ser muy beneficiosas las nueces, almendras, avellanas, paltas y aceitunas. Otro gran aliado es el pescado, porque baja la presión, mejora el colesterol y disminuye el riesgo de eventos cardiovasculares. Lo ideal es consumir entre dos o tres porciones semanales, y si es más, mejor.

También es recomendable tomar diariamente un vaso de vino tinto. Otro consejo importante es reducir la sal, aprendiendo a cocinar sin ella y evitando los productos que la contienen, como alimentos en latas, sopas en sobres y caldos en cubitos, entre otros.

En el caso de las carnes rojas, se deben evitar los interiores y optar por las magras, como el lomo liso, el filete, la posta, el asiento y la punta picana.
De acuerdo con la American Heart Association (AHA), quienes ya han tenido un ataque cardiaco deben obtener menos del 7% de sus calorías de las grasas saturadas, que son básicamente aquellas de origen animal que están sólidas a temperatura ambiente, como la mantequilla, la manteca, el tocino y la grasa de la carne.

Pero cuando se habla de cambiar el estilo de vida, el estrés es definitivamente uno de los elementos que hay que aprender a manejar, porque sube la presión, aumenta el colesterol, puede alterar la glicemia y genera trastornos a nivel endotelial. Por eso, es clave incorporar a la rutina actividades recreativas, que distraigan y relajen, como el yoga o el pilates, por ejemplo.

Por último, todo paciente que ha sobrevivido a un infarto no debe olvidar tomar los medicamentos indicados por su médico, dado que son de gran ayuda en el control de los índices de presión arterial y colesterol.

“Luego de un infarto, muchos pacientes están muy motivados y siguen al pie de la letra las indicaciones, pero luego de un año se olvidan y retoman su estilo de vida anterior, con las consecuencias que ya sabemos. Por eso es importante mantener los hábitos saludables a largo plazo y acudir periódicamente a controles médicos”, asegura el cardiólogo.

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Categoría: Cardiología.




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