ACCESO VASCULAR en los recién nacidos


El acceso vascular en lactantes y niños es uno de los aspectos más frustrantes y exasperantes de la cirugía pediátrica. Lo que sólo es un procedimiento quirúrgico auxiliar en los adultos, puede convertirse en una tarea esencial en niños y llevar tanto tiempo como la operación misma. Muchas veces el médico con menos experiencia es el encargado de iniciar el acceso intravenoso (IV).
En ninguna situación este aspecto es más importante que durante los intentos de reanimación de un niño. En un estudio de 66 paros cardiacos en el departamento de urgencias infantiles, el acceso intravascular requirió 10 minutos o más en el 24% de los casos.’ De hecho, en 6% de las reanimaciones nunca se estableció el acceso. Cuando la reanimación tuvo éxito, la vía intravenosa se había establecido mucho antes en comparación con los casos en que fracasaban los intentos de reanimación. La colocación de un catéter intravenoso resultó un procedimiento más prolongado en niños menores de dos años de edad.
En 1986 se realizó un estudio prospectivo para determinar la efectividad de un protocolo que se diseñó para normar la vía y el sitio de acceso intravenoso pediátrico en una situación de urgencia.2 Este estudio encontró que las reanimaciones que empleaban el protocolo legraban el acceso intravascular con más rapidez (en promedio 4.5 minutos), respecto de aquellos que se desviaban del protocolo (promedio, 10 minutos) (fig. 8-1). Por lo tanto, los cirujanos deben desarrollar y mantener un alto grado de experiencia en el acceso vascular en lactantes y niños. Más allá de la necesidad inmediata de un acceso intravascular para los esfuerzos de reanimación, el cirujano debe establecer con mayor frecuencia líneas de acceso arterial para vigilancia y vías de acceso venoso central para hemodiálisis, nutrición parenteral, quimioterapia y vigilancia durante cuidados delicados.

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Categoría: Pediatría.




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