Alergias respiratorias: Manejo farmacológico durante el embarazo


Durante el embarazo, las alergias respiratorias, como asma y rinitis, pueden, en la misma proporción, mantenerse, disminuir o aumentar. En este último caso es cuando más se necesita mantenerlas controladas para evitar molestias o complicaciones serias en la madre y que pueden, indirectamente, afectar el crecimiento fetal.

“Aproximadamente, el 70% de las pacientes con alergia leve no presenta cambios en su enfermedad, pero el 80% de las graves, empeora. Por esto, es peor no controlarlas y que se puedan producir exacerbaciones o hipoxia, que exponer al feto a la acción de los fármacos, sobre todo porque ya se ha comprobado que hay varios seguros de usar”, dice la doctora Ana María Agar, inmunóloga de Clínica Alemana.

Asimismo, el 75% de las mujeres asmáticas que no tuvieron síntomas en el año previo al embarazo, sí los presenta, y prácticamente todas las que los tuvieron por al menos cuatro meses en el año previo al embarazo, también los manifiestan.

Es más probable que las asmáticas graves -incluso aquéllas bajo un buen control médico antes del embarazo- experimenten fuertes exacerbaciones durante la gestación.

Las razones se deben a cambios pulmonares que ocurren en esta etapa. Dentro de éstos, se encuentra la disminución de la capacidad residual funcional, del volumen pulmonar residual, de la capacidad pulmonar total y de la resistencia de la vía aérea. Asimismo, también aumenta el consumo de oxígeno, la producción de dióxido de carbono, la ventilación alveolar y el trabajo respiratorio.
Las principales desencadenantes de crisis asmáticas son las infecciones de las vías respiratorias, que pueden agravarse más aún cuando hay reflujo gastroesofágico y estrés, y si la acción hormonal produce broncoconstricción. Sin embargo, también puede haber una evolución positiva gracias a la broncodilatación que producen la progesterona y el estrógeno.

Tratamiento
Si bien el ideal es no tomar remedios durante el primer trimestre, porque es cuando se dan la organogénesis y embriogénesis, se ha demostrado que hay muchos que son seguros e inocuos. Lo principal es que una mujer alérgica que queda embarazada, le consulte al especialista para seleccionar el tratamiento farmacológico acorde con la patología y mantener un control. Para el asma, se recomiendan broncodilatadores y corticoides inhalados, y para la rinitis, se administran corticoides inhalados y antihistamínicos.

El número y dosis de los medicamentos usados para esta terapia farmacológica se incrementan cuando es necesario, pero el ideal es administrar las dosis mínimas para controlar los síntomas. Esto debe efectuarse cuidadosamente para que no lleve a una exacerbación de éstos. Por ello, actualmente, se sugiere posponer los intentos de reducir la terapia hasta el nacimiento del niño, no iniciar una inmunoterapia durante el embarazo, y continuarla si ya había empezado, además de priorizar la vía inhalatoria.

La doctora Agar afirma que, entre los objetivos que se intentan conseguir, está el mantenimiento de la función pulmonar normal, control absoluto de los síntomas, mantención de una función pulmonar y de niveles de actividades normales, prevenir episodios agudos y, finalmente, tener como resultado un recién nacido sano.

Pero también puede realizarse un manejo de la alergia sin medicamentos, lo que incluye un monitoreo mensual; educar a la paciente en el reconocimiento de los síntomas de empeoramiento y sobre el plan de acción, y evitar los gatillantes, como ácaros y humo de cigarrillo.
Evolución de las alergias respiratorias
Para una mujer que ha presentado alergias anteriormente, el primer trimestre del embarazo es bien tolerado, pero a fines del segundo, la situación cambia. “El peak de incidencias de exacerbaciones ocurre durante el sexto mes (entre las semanas 29 y 36), independiente de la severidad. Ya en el último mes de gestación, la condición mejora en la mayoría de las alérgicas leves y moderadas. Aun entre quienes presentan un empeoramiento de la condición durante el embarazo, hay una mejoría relativa en las ultimas cuatro semanas”, explica la doctora Agar.

Durante el trabajo de parto, aproximadamente, entre el 10 a 20% de las alérgicas presenta síntomas, los que suelen ser leves y controlados fácilmente, aunque aumentan con el incremento en la severidad de la alergia. También se ha reportado mayor riesgo de tener exacerbaciones con partos por cesárea que vaginales.

Habitualmente, tres meses después del nacimiento, los cambios que hayan ocurrido durante la gestación desaparecen y la alergia vuelve al grado que tenía previamente. Pero, lo más probable es que vuelva a pasar lo mismo con los siguientes embarazos.
Los efectos del asma no controlada en el embarazo son:
– Preeclampsia (desarrollo de presión sanguínea alta)
– Hipertensión gestacional
– Hiperemesis gravídica (náuseas y vómitos intensos y persistentes)
– Diabetes gestacional
– Hemorragia vaginal
– Parto inducido o complicado

Las complicaciones fetales son:
– Retardo del crecimiento intrauterino
– Nacimiento prematuro
– Bajo peso al nacer
– Hipoxia neonatal

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Categoría: Medicamentos.




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