Anatomía de la piel en los recién nacidos


La piel es el órgano más grande del cuerpo; su presencia y función apropiada son esenciales para la vida.
La piel representa aproximadamente 15% del peso corporal total; su composición y grosor varían muchísimo de una parte a otra del cuerpo y respecto de la edad y el sexo. Está constituida por cinco elementos principales: epidermis, unión dérmica-epidérmica, apéndices epidérmicos, dermis y tejido subcutáneo (fig. 14-1). La capa basal contiene las únicas células prolife-rativas dentro de la epidermis. La membrana basal de la unión dérmica-epidérmica sirve como barrera para el paso de macromoléculas. La dermis papilar consiste en fibras de tejido conectivo fino bañadas en abundante sustancia fundamental. La dermis papilar y la reticular más profunda están separadas por un plexo de nervios y vasos sanguíneos.
El riego sanguíneo de la piel es excepcionalmente rico. Un varón de 70 kg tiene un flujo sanguíneo dérmico promedio de 200 a 500 ml por minuto. Con el calor externo, el flujo sanguíneo dérmico puede aumentar hasta 7 000 a 8 000 ml por minuto. Con el enfriamiento extremo puede disminuir hasta 20 a 50 ml por minuto. Estos límites amplios de flujo sanguíneo son un factor importante en la moderación de la gravedad de la quemadura o la lesión por frío.
Los apéndices de la piel son invaginaciones funcionales de la epidermis y dermis papilar hacia la dermis reticular y la capa de grasa subyacente. Consisten en folículos pilosos, glándulas sudoríparas ecrinas y apocrinas, y glándulas sebáceas. Los apéndices epidérmicos sirven como una fuente de células epidérmicas de regeneración después de la lesión dérmica. También suministran una fuente de contaminación bacteriana, debido a que la flora normal de la piel yace en la profundidad en los conductos de estas estructuras. La piel sirve como una barrera natural contra la invasión de las bacterias; se descama en forma continua y desprende los microorganismos que puedan estar presentes. También tiene una capa externa seca que resulta mortal para muchos virus y microorganismos gramnegativos. En condiciones normales, el pH de la piel varía de 4 a 6 y tiene la función de retardar el crecimiento de muchas bacterias. Una placa de ácidos grasos yace sobre la piel y es fungistática y bacteriostática. El hecho de que la piel esté colonizada por bacterias no invasivas sirve como medio para dejar fuera patógenos más invasivos mediante la elaboración de antibióticos, competencia por sustratos alimenticios y creación de un ambiente con pH adverso. La lesión térmica destruye esta primera línea vital de defensa inmunitaria.

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Categoría: Pediatría.




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