Anorexia y bulimia: Los estragos en la piel


La anorexia y la bulimia son problemas alimentarios que, habitualmente, solo se relacionan con delgadez extrema en las personas. Sin embargo, la falta de nutrientes también provoca graves manifestaciones en la piel.

Para tratar las costras, cicatrices y cambios de pigmentación provocados por estas enfermedades se debe acudir a un dermatólogo.

La doctora Ximena Fajre, especialista de Clínica Alemana, explica que “los hallazgos dermatológicos secundarios pueden ser divididos en cuatro grupos según su origen: malnutrición, vómitos inducidos por el propio paciente, consumo de drogas o medicamentos y trastornos psiquiátricos con conductas de autoagresión”.
Anorexia: consiste en disminuir la ingesta de alimentos y realizar una actividad física excesiva. De esta forma, se establece una dieta libre de calorías y muy restringida.

Bulimia: se caracteriza por episodios de voracidad, es decir, la persona come grandes cantidades de comida en poco tiempo en forma de “atracones”, a los que siguen siempre conductas tendientes a evitar el aumento de peso, como vomitar o consumir laxantes.

En el caso de las consecuencias por malnutrición, estas pueden ser xerosis, resequedad anormal de la piel o las membranas mucosas; hipertricosis, demasiado vello en la cara o en el cuerpo; y efluvio felógeno, es decir, pérdida de pelo. Asimismo, se ven afectadas las uñas y el pelo, que se quebran con facilidad; se produce edema periférico, inflamación de los tobillos, pies y piernas; petequias, pequeños derrames vasculares cutáneos, y acné.

Además, quienes tienen anorexia o bulimia pueden padecer carotenoderma, color amarillento reversible en palmas, manos o plantas del pie y, en menor grado, en la cara; acrocianosis, enfermedad vascular simétrica que afecta la piel de manos y de pies y, en menor grado, los antebrazos y las piernas.También la malnutrición hace que se produzca lívedo reticularis, es decir, manchas moradas, usualmente en las piernas; púrpura, falta de plaquetas, y dermatitis seborreica, descamación de la piel.

En cuanto a los vómitos autoprovocados, este mal hábito deja a la vista el signo “Russell”, que consiste en rozaduras, pequeños moretones y callosidades del dorso y de los dedos de las manos.

Asimismo, aparecen caries, erosiones del esmalte dental, e incluso, puede haber pérdida de dientes.

El consumo de medicamentos también provoca graves problemas dermatológicos, como por ejemplo erupción medicamentosa fija por laxantes; y fotosensibilidad y urticaria por fenolftaleína, un tipo de laxante.

La anorexia y la bulimia son reconocidas por la psiquiatría como enfermedades mentales, y es frecuente que los pacientes con alguna de estas patologías tengan conductas de autoagresión, las que dejan marcas en la piel como cicatrices, quemaduras de cigarrillo, dermatitis de contacto irritativa por lavado compulsivo, acné excoriado, onicofagia (comerse las uñas) y tricotilomanía (arrancarse el pelo).
En la medida que se detecte precozmente la enfermedad de base en relación al trastorno alimentario y se corrija la malnutrición, se eliminen los vómitos autoinducidos, se suspendan los fármacos y se maneje la conducta de autoagresión, lo efectos en la piel pueden revertirse a largo plazo, asegura la doctora Fajre.

Agrega que el principal punto a considerar es que el examen de la piel puede ser un marcador que sugiere el diagnóstico del trastorno alimentario. Esto es muy importante, ya que el diagnóstico precoz puede inferir en el pronóstico.

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Categoría: Dermatología.




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