Atención del paciente quirúrgico externo en los recién nacidos


La cirugía ambulatoria representa 70% o más de la carga de trabajo en la mayoría de los centros pediátricos. Es necesario evaluar muchos factores para determinar si un niño es candidato para esta forma de atención. La comunicación entre los cirujanos y anestesiólogos es esencial en esta evaluación. Las circunstancias individuales son variables y ningún reglamento se aplica en todas las situaciones. En la mayoría de los casos, los niños no deben padecer enfermedad sistémica grave. Sin embargo, cuando el sujeto externo sufre una enfermedad sistémica, si el proceso patológico se controla bien, no debe afectar en forma adversa la evolución posoperatoria. Los procedimientos quirúrgicos en los que se afectan en forma considerable los sistemas orgánicos principales no son apropiados para una unidad externa. Otro factor que determina si un individuo es candidato para cirugía ambulatoria es la dinámica familiar o social; por ejemplo: ¿el niño será cuidado por un adulto responsable y capaz?, ¿lo atenderá un padre soltero que debe trabajar?, ¿qué tan lejos debe viajar el paciente para recibir atención médica apropiada, en caso necesario? Se deben considerar éstos y otros factores individuales que pueden surgir cuando se valora a un individuo pediátrico para cirugía ambulatoria.
En la actualidad, la anestesia ideal debe tener un inicio de acción rápido, permitir una pronta recuperación con efectos colaterales mínimos o nulos y alcanzar la efectividad máxima con un costo razonable. El énfasis se centra en la disminución al mínimo del tiempo anestésico y la exposición hospitalaria. Estas demandas representan retos para el anestesiólogo y requieren una nueva evaluación acerca del tipo de atención que se ofrece a los pacientes durante el periodo perioperatorio, así como de la manera en que se evalúa la efectividad.13 Por ejemplo, el ingreso rutinario a la UCPA ya no es necesario con los nuevos anestésicos. De hecho, el control de los ingresos a la UCPA puede ser la única forma de abatir los costos anestésicos.14 En la actualidad se realizan investigaciones activas al respecto.
Los anestesiólogos cuentan con una amplia selección de anestésicos a su disposición, que son apropiados para uso en sujetos ambulatorios. Los niños les temen a las agujas y el uso de anestésicos por inhalación aún predomina en la mayoría de los centros pediátricos. El halotano es el anestésico volátil más popular. Sin embargo, se ha notificado que dos nuevos agentes, el sevoflurano y el desflurano, tienen menor tiempo de inducción y recuperación.” Una ventaja adicional del sevoflurano radica en que posee un olor casi siempre aceptable para la mayoría de los niños. Por otro lado, el desflurano tiene un olor picante que limita su empleo como agente de inducción. Además, la recuperación del desflurano puede acompañarse de agitación y delirio.16 Cualesquiera que sean las ventajas publicadas que estos nuevos agentes tengan sobre
el halotano, será necesario demostrar beneficios claros antes de sustituir a un agente que posee un registro de 40 años de seguridad y bajo costo.
Los fármacos nuevos hicieron la anestesia intravenosa más atractiva para la pediatría. Los opioides, como el fentanilo y el alfentanilo, se emplean con frecuencia como coadyuvantes de los anestésicos inhalados. El remifentanilo, un opioide de acción ultracorta con una vida media de 11 minutos, se utiliza con más frecuencia por su tiempo corto de emergencia. El propofol se tornó muy aceptado, también por su vida media corta y su falta aparente de efectos colaterales significativos. Este agente en emulsión lipídica se usa como agente de inducción y mantenimiento para procedimientos quirúrgicos y diagnósticos que requieren sedación profunda. Como beneficio adicional, parece actuar como anti-emético.”
El temor a las agujas limita el uso de los fármacos intravenosos. La administración de medicamentos pre-operatorios mitiga este temor en cierta medida. Además, el uso de anestésicos locales, como la crema Emla, ayuda a atenuar el dolor de la inserción de las agujas. Es seguro que los agentes intravenosos conserven su papel en la anestesia pediátrica y hay técnicas en desarrollo constante que garantizarán su mejor aplicación.
Los anestésicos regionales, en especial los bloqueos raquídeos o caudales, se administran en algunas instituciones para procedimientos quirúrgicos ambulatorios.18 La técnica regional puede usarse sola, con sedación o junto con un anestésico general. La preferencia personal determina la forma de practicar el procedimiento.
Para maximizar la seguridad se debe proporcionar la misma consideración a los pacientes ambulatorios que a los internos en cuanto a la vigilancia y atención pos-operatorias. A menudo es útil establecer una vía venosa después de la inducción para rehidratar en forma parcial al individuo, proporcionar una vía para la administración de fármacos y aliviar el dolor posoperatorio en laaunidad de recuperación. Se intenta suministrar por lo menos 30 ml/kg de solución cristaloide durante el tiempo en que se mantiene la vía intravenosa. Esta cantidad proporciona hidratación adecuada si se disminuye la vía oral en el posoperatorio y ayuda a reducir la náusea después de la intervención.

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Categoría: Pediatría.




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