Autismo: Un acercamiento a esta alteración


Inhabilidad en el desarrollo social, alteración del lenguaje y restricción de intereses son las principales manifestaciones del autismo, un trastorno del desarrollo que persiste a lo largo de la vida. Este síndrome se puede hacer evidente precozmente durante los primeros 18 meses de vida.

Teorías sobre el origen y tratamientos hay muchas. Sin embargo, las causas de esta alteración aún no están completamente determinadas, aunque los investigadores están de acuerdo en que es el resultado de factores ambientales hasta ahora no bien conocidos que interactúan con una susceptibilidad genética.

El doctor Marcos Manríquez, neurólogo infantil de Clínica Alemana, explica que en los años 80 y 90 hubo un aumento significativo en el diagnóstico del autismo en Estados Unidos, debido al mayor conocimiento de los pediatras y especialistas sobre este cuadro. Esto impulsó diferentes conjeturas. Una de ellas es que en los 80′ las vacunas en Estados Unidos tenían restos de plomo -lo que no fue informado por el productor de éstas-. Cuando se supo de esta irregularidad se infirió que podía tener relación con el autismo. Sin embargo, no existe ninguna demostración científica de esta relación.

La otra especulación corresponde a la tos ferina. Hasta mediados de los 90′ se colocaba la vacuna de célula completa y muerta, pero como esto último no se consideró, se planteó que esta bacteria que venía en la inmunización causaba infección del sistema nervioso central y esto desarrollaba el autismo como una secuela. Sin embargo, ningún estudio pudo comprobar esta explicación.

Lo que sí está demostrado es el factor genético y ambiental, ya que si bien hay una tendencia familiar, está demostrado que no todo es heredado, ya que se ha comprobado en gemelos unibitelinos -de igual información genética- que la correlación no es 100% sino que un 60 – 70%, lo que indica que aparte de un factor genético, hay agentes ambientales que determinan que esto se manifieste.
Los trastornos del espectro autista afectan, aproximadamente, a uno de cada 500 nacimientos y es tres a cuatro veces más común en varones que en niñas. Esta frecuencia es bastante alta, de hecho es el doble que en el Síndrome de Down y seis veces más que en el hipotiroidismo congénito.

Cómo detectarlo
Los primeros “síntomas” del autismo suelen ser poco definidos e inicialmente pueden ser erróneamente considerados como variantes de la normalidad, en especial por padres y pediatras con poca experiencia. Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio positivo porque los médicos que ven niños tienen más en cuenta este diagnóstico.

Además, existen algunos cuestionarios para plantear tempranamente la sospecha de autismo. Uno de ellos está publicado por la Asociación de padres y amigos de autistas (ASPAUT), y se aplica a los 18 meses de edad. ver recuadro

Si el niño:
-No balbucea
-No hace gestos como apuntar
-No hace uso de palabras
-Ha perdido lenguaje o habilidades sociales
-Tiene dificultad en el contacto ocular
-No responde al ser llamado por su nombre
-No mira hacia donde usted señala
-No tiene interés en juegos imaginativos

“Debe tenerse claro que es sólo sospecha, no diagnóstico, y deben estar presente todas o casi todas estas características”, destaca el especialista.

El doctor Manríquez recomienda que si el niño presenta alguno de estos síntomas los padres deben consultar con su pediatra.

La familia se ve fuertemente afectada en todos sus ámbitos por el diagnóstico de éste síndrome en uno de sus hijos, el cual lo acompañará toda la vida.

Con frecuencia, estas manifestaciones se acompañan de comportamientos anormales, tales como actividades e intereses de carácter repetitivo y estereotipado, de movimientos de balanceo, y de obsesiones insólitas hacia ciertos objetos o acontecimientos.
El nivel de inteligencia y la gama de capacidades de las personas con autismo son muy variables, aunque la inmensa mayoría (75%) presenta una deficiencia mental asociada de diverso grado. En algunos casos, sin embargo, pueden ser normales en ciertos aspectos o incluso estar por encima de la media. Por otro lado, algunas personas pueden ser agresivas consigo mismas o con los demás.

“La aceptación del diagnóstico es bastante complicado para los padres, no es raro que deambulen de un médico a otro para confirmar”, afirma el doctor Manríquez.

Tratamiento
El autismo es un trastorno para toda la vida, es decir, no hay mejoría total, lo que no significa que no exista tratamiento. Hay terapias que permiten que el niño lleve una vida mejor de la que tendría sin éste. Es importante que el inicio del proceso terapéutico sea precoz antes de los cinco años para lograr un mejor pronóstico.

El manejo del autismo lo realiza un equipo multidisciplinario compuesto por neurólogos o psiquiatras infantiles, fonoaudiólgos, terapeutas ocupacionales, psicopedagogos, kinesiólogos y psicólogos, entre otros, y consisten en rehabilitar las distintas áreas alteradas, ya que cada caso es particular y la terapia no es igual para todos. Este manejo debe ser intensivo y prolongado.

Los medicamentos están indicados sólo cuando aparecen síntomas que justifiquen su uso.

El doctor Manríquez asegura que “lo ideal es que los autistas que tienen un buen nivel cognitivo asistan a un colegio normal con apoyo de integración”.

Se han planteado dietas con deficiencia de cafeína y gluten como tratamiento del autismo, pero no hay bases seguras que lo certifiquen.

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Categoría: Glosario Médico.




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