Bebidas energéticas y alcohol: Una recarga peligrosa


Pareciera ser una receta mágica. Tomar bastantes tragos y no emborracharse ni perder las capacidades. Seguir como nuevo. Todo gracias al consumo, en conjunto, de alcohol y bebidas energéticas. Sin embargo, esa sensación no es más que una ilusión.

Esta costumbre se ha masificado entre los jóvenes, quienes mezclan sus tragos favoritos con un poco de bebidas energéticas, buscando durar hasta tarde en las fiestas o poder tomar a destajo sin sufrir, aparentemente, las consecuencias de la embriaguez. La verdadera razón de este nuevo descubrimiento radica en que estas bebidas, que contienen altas dosis de estimulantes, revierten el efecto depresor del alcohol.

“Pero sólo se contrarresta este efecto, no los otros que tiene el alcohol, como el de desinhibición y la disminución de la racionalidad, lo que hace muy peligrosa la mezcla de alcohol y bebidas energéticas”, explica el doctor Ignacio González, neurólogo de Clínica Alemana.

El especialista agrega que se da una falsa sensación de seguridad, porque se está con sensación de alerta, pero igual de irracional. Un ejemplo: se puede pensar que se está en condiciones de manejar, aunque no sea así, y hacer adelantamientos muy riesgosos o andar a velocidades imprudentes. Estas acciones irresponsables pueden tener consecuencias gravísimas. Bajo los efectos de la ebriedad, la persona se mide a sí misma en cuanto a su nivel de alerta, condición que aumenta con estas bebidas.

Al consumir alcohol, el organismo comienza una serie de procesos para eliminarlo. Cuando se mezcla con bebidas energéticas, el hígado resulta más exigido porque el consumidor no vivencia los síntomas de intoxicación, que se dan justamente para avisar que el límite de tolerancia ha sido superado. La persona sigue ingiriendo cantidades de alcohol mucho mayores de las que su organismo puede soportar.
Componentes energizantes
Las bebidas energéticas contienen grandes concentraciones de cafeína, equivalentes a unas cuatro o cinco tazas de café. Este compuesto produce ansiedad e insomnio, pero también puede tener consecuencias cardiovasculares, como taquiarritmias e hipertensión arterial. Asimismo, podría disparar los síntomas de un hipertiroidismo.

El doctor González afirma que respecto de los demás componentes, “son inútiles si una persona se alimenta bien. No hay fundamento bioquímico para pensar que las proteínas y aminoácidos que tienen puedan ayudar de manera extra para el deporte u otras actividades. El principio activo es la cafeína que, a las dosis que se usa, es potencialmente peligroso desde el punto de vista cardiovascular”.

Por último, al creer que no se está sufriendo las consecuencias de intoxicación alcohólica, se sigue bebiendo y recargando de trabajo al hígado para que produzca las enzimas necesarias. “Se hace especialmente peligrosa la mezcla con el alcohol, ya que el sistema cardiovascular y el digestivo pueden sufrir diversos problemas con usos prolongados de estas bebidas, como úlcera péptica y reflujo, entre otros”, concluye el doctor Ignacio González.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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