Bullying: Las claves para detectarlo a tiempo


El bullying o acoso escolar se define como una forma de agresión intencional sostenida en el tiempo que causa daño físico y/o emocional. Además, existe un desbalance de poder entre los implicados, donde la víctima experimenta un sentimiento de indefensión y dolor, no sólo al momento del ataque.

El doctor Alberto Trautmann, pediatra de la Unidad de Adolescencia de Clínica Alemana, explica que “lo preocupante es que esta situación es cada vez más frecuente, especialmente en niños más pequeños, ya que a esta edad la cifra es el doble que en educación media, siendo 4 básico el peak. Lo más alarmante es que la tendencia señala que su aparición es cada vez más precoz, incluso, ya se presentan casos en preescolares (jardín infantil)”.

Es por esto que los padres deben estar atentos y ser capaces de detectar el problema a tiempo para tomar medidas en conjunto con la institución educacional.

El especialista asegura que la personalidad algo señala, ya que en general, se trata de niños más tímidos y sensibles, que andan solos, lo que los hace blancos más fáciles de atacar.
Doctor Alberto Trautmann, pediatra de la Unidad de Adolescencia

Por lo tanto, hay que fijarse si tienen amigos, ver cómo les va en el colegio -habitualmente son niños con buen rendimiento-, ya que de repente les empieza a ir mal, o bien, cambian de ánimo y se tornan más depresivos.

Para el especialista es importante hablar con los hijos a través de preguntas indirectas, ya que es difícil que el niño admita la situación porque para él es vergonzosa. “Hay que preguntarle, por ejemplo, qué hace en el recreo, con quiénes se junta, cómo se llaman sus amigos, qué niño no le gusta, si se queda en la sala de clases y si se queda solo, etc.”, afirma.
Además, el doctor Trautmann aconseja buscar signos. Si el niño se despierta con dolor de cabeza o de estómago y no quiere ir al colegio en forma repetida, hay que preguntarse por qué, ya que puede pasar una o dos veces, pero es extraño que sea más seguido.

Asimismo, explica que las manifestaciones son diferentes según el género, ya que los hombres victimizan de manera más pública, en cambio las niñas utilizan sistemas más indirectos, como por ejemplo, a través de rumores y el aislamiento social.

Cuando un niño(a) es víctima de bullying, es necesaria la evaluación con un especialista para descartar otros problemas emocionales como ansiedad o depresión, o bien si padece de algún trastorno producto del acoso escolar.

¡Ojo con los espectadores!
El doctor Trautmann enfatiza que en el bullying no sólo están las víctimas y los victimarios, sino que hay un tercer actor muy relevante en este problema: los espectadores que permiten que esto ocurra.

Entre ellos están los demás alumnos, las autoridades del colegio y la familia, quienes deben ser co-responsables de esta situación.

“La solución no es dictar una charla al respecto, sino que a través de la política del colegio se pongan en práctica las soluciones en la sala de clases y las actividades extraprogramáticas. Por ejemplo, que la pedagogía no sea la de la humillación, hacer participar a todos por igual valorando las cualidades de cada niño, que el profesor de educación física no mire en menos a los que no juegan fútbol, sino que busque otras habilidades en los menos deportistas, en fin, que el sistema educativo NO sea formador de víctimas y victimarios”, enfatiza.
En este sentido, los padres también tienen un rol fundamental. “Hay papás que están conformes con que sus hijos se sepan defender, el resto no les importa, pudiendo su hijo ser un espectador o agresor”, dice el pediatra.

Es por esto que los consejos del especialista apuntan a que los padres deben entregar valores no sólo para que no sean víctimas o victimarios, sino para que sean solidarios y no simples espectadores que avalan situaciones de este tipo, es más, hay que preguntarles si han visto situaciones de acoso escolar y qué han hecho al respecto.

“La familia NO puede ser generadora de victimarios, sino que debe entregar pautas y valores que apunten a lo contrario. En los hogares debe existir disciplina para que los niños entiendan que no pueden hacer lo que quieren, así también calidez, y que los hijos sean capaces de tolerar la frustración. Además, la familia debe manejar la rabia y la impulsividad, ya que los hijos tienden a imitar los modelos de los padres”, sostiene.
¿Cómo entregar herramientas a una potencial víctima?

– Ayudarlo a socializar, por ejemplo, a través de actividades extraprogramáticas de grupo, no individuales
– Fomentar redes sociales, por ejemplo, invitando amigos y/o compañeros del colegio a la casa
– Valorarlos y fomentar su autoestima
– No usar la humillación en la educación, sino que educar en la confianza y NO en el miedo
– No comparar a los niños con los hermanos, primos o amigos
– Incentivar lo bueno de cada niño
– Entregarles mucho afecto a través de gestos de cariño como abrazos
– Estimular habilidades de todo tipo en el niño

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Categoría: Pediatría.




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