Cáncer de hígado: Una enfermedad en aumento


Algunas costumbres actuales, como el consumo de alcohol y el sedentarismo, han hecho que aumente la cantidad de personas que presenta cáncer de hígado, el que generalmente, es asintomático.

Si a esto se suma que el 80% de estos tumores aparece en pacientes con enfermedad hepática crónica y en personas con cirrosis por virus de hepatitis B y C, entre otros, es indispensable que quienes sufren estas patologías o presentan estos factores de riesgo, se sometan cada seis meses a estudios con ecografía abdominal y un examen de sangre denominado alfa fetoproteínas.

Los tumores hepáticos han pasado a ser el quinto cáncer más frecuente en el mundo y su incidencia se ha acrecentado durante los últimos años. “Ha aumentado la incidencia y en esto influye, por ejemplo, la cirrosis relacionada con estilos de vida, como el consumo de grasas, alcohol y tabaco; el sedentarismo, y los anabolizantes esteroideos, generalmente, utilizados para aumentar la masa muscular”, asegura el doctor Edgar Sanhueza, gastroenterólogo de Clínica Alemana.

El cáncer de hígado, también llamado hepatocarcinoma o carcinoma hepatocelular, constituye el 90% de los tumores malignos del hígado y su nombre se debe a que se da en el principal grupo de células hepáticas, los hepatocitos. Pueden aparecer en cualquier segmento de este órgano, es más frecuente en hombres y la edad promedio de aparición es después de los 50 años.

¿Cuál es el tratamiento para el cáncer hepático?
Para poder pesquisar a tiempo el cáncer de hígado, se realizan análisis de sangre que determinan el funcionamiento de este órgano y exámenes de imágenes (ecografía abdominal, scanner y resonancia magnética), si es que hay señales de la presencia de algún tumor.
Existen varios tratamientos según el tamaño del tumor, la edad del paciente, el estado en que se encuentra el hígado y la función de éste que está involucrada. Uno de ellos es la resección quirúrgica del tumor y el trasplante. Otras alternativas son las terapias percutáneas (se inyecta alcohol mediante una aguja guiada por ecografía o se quema (radiofrecuencia) en forma directa con dispositivos especiales) y la quimioembolización a través de radiología intervencional, la que consiste en distribuir drogas exactamente en el lugar del tumor siguiendo la anatomía de los vasos sanguíneos.

En caso de extirpar una parte del órgano, no debieran presentarse secuelas porque el hígado tiene buena capacidad de regeneración y una buena reserva funcional. El doctor Sanhueza afirma que “está bien determinado cuánto es lo que se puede sacar y esto dependerá de cómo funciona el hígado”.

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Categoría: Oncología.




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