Características únicas de las lesiones torácicas pediátricas


El patrón lesivo y la alteración fisiológica resultante son un poco diferentes en un niño que en un adulto. Algunas de estas diferencias se relacionan con el tamaño y las proporciones del cuerpo y otras con la elasticidad. Además, el volumen sanguíneo del paciente pequeño es 7 a 8% del peso corporal total. Una pérdida del volumen sanguíneo relativamente pequeña puede causar hipovolemia y choque.
El tórax de los niños es notablemente dócil. Las estructuras óseas y cartilaginosas son flexibles y absorben energía cinética que deben disipar las estructuras intratorácicas. El sujeto puede tener una lesión intratorácica importante sin ninguna lesión de las estructuras óseas de la pared del tórax. Rara vez se observa la lesión de tórax inestable hasta que el niño llega a la adolescencia.
Los niños que sufren un traumatismo de cualquier forma pueden experimentar aerofagia. La dilatación gástrica suele tornarse masiva, alterar el movimiento diafragmático y comprimir estructuras intratorácicas. En el paciente lesionado se requiere descompresión nasogástrica del estómago lleno con aire para reducir su tamaño, permitir una ventilación más adecuada y prevenir la aspiración.
Es muy raro que los individuos que sufren una lesión torácica tengan alguna afección preexistente que afecte otros sistemas u órganos. Como resultado, la posibilidad de recuperación es considerable si es posible revertir la fisiopatología que acompaña a dichas anomalías.
Aunque es común vincular una lesión con mecanismos contusos o penetrantes, existen otras causas de lesión de los órganos intratorácicos. Pueden ocurrir lesiones del esófago como efecto de la ingestión de un cuerpo extraño o agentes corrosivos. Es posible que tenga lugar una lesión yatrógena del esófago durante la intubación nasogástrica.
Las anormalidades broncopulmonares pueden deberse a traumatismos contusos y penetrantes. La ventilación mecánica predispone a los lactantes a barotraumatismo. Esto sucede en especial en prematuros.
Por último, en virtud del tamaño del tórax proporcionalmente más pequeño en comparación con el abdomen o la cabeza en un niño pequeño, un traumatismo torácico de consideración casi siempre se acompaña de una lesión de otros órganos y sistemas. Es necesario valorar estos últimos en forma concurrente en tanto se estima el daño intratorácico que puede poner en peligro la vida.

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Categoría: Pediatría.




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