CIRCUITO DE LA OMEC


La sangre se remueve del lactante por drenaje pasivo a través de la cánula de salida venosa hacia una vejiga o reservorio venoso (fig. 7-1). Un dispositivo de vigilancia del retorno venoso (DVRV) en línea realiza un análisis continuo de la cantidad de sangre venosa en la vejiga y asegura que la salida venosa del paciente sea igual al flujo arterial de la bomba. El DVRV activa la alarma y cierra automáticamente la bomba si el retorno venoso disminuye por cualquier razón. Una vez que se restaura el volumen perdido en la vejiga, el DVRV suspende la alarma y la bomba continúa su funcionamiento.
Una de las causas más frecuentes de disminución en la salida venosa al circuito de OMEC es la hipovolemia. También puede aumentarse la altura de la cama para mejorar el drenaje venoso por gravedad. Sin el DVRV, el funcionamiento de la bomba sin el flujo venoso adecuado conduce al colapso de las mangueras; la presión negativa resultante extrae el aire de la solución (“cavitación”) y provoca embolia gaseosa en el circuito. La figura 7-2 esboza un algoritmo sugerido para el tratamiento de las anomalías del retorno venoso durante la oxigenación por membrana extracorpórea.
Una bomba de rodillos de desplazamiento dirige la sangre a través del pulmón de membrana, donde se produce el intercambio gaseoso como consecuencia de los gradientes de presión gaseosa, La mayoría de las bombas de rodillos para OMEC vigentes se diseñó con un microprocesador que permite calcular el flujo sanguíneo con base en las revoluciones por minuto de la cabeza de la bomba y el tamaño de las mangueras en el circuito. Luego, la sangre se calienta nuevamente a tem-peratura corporal en un intercambiador de calor por contracorriente y se devuelve al lactante a través de la cánula arterial.
El control de la mezcla de gases en el pulmón de membrana se logra con un sistema de administración de gas con tres componentes principales: un equipo medidor de flujo de oxigeno (de flujo alto y bajo), medidor de flujo de dióxido de carbono y mezclador de oxígeno. Puede lograrse una Fio2 precisa si se emplea el mezclador de aire con oxígeno con velocidades de flujo altas o bajas. Mientras el lactante permanece en OMEC, el principal determinante del aporte de oxígeno es la velocidad de flujo sanguíneo en la OMEC y el nivel de hemoglobina; esto refleja el hecho que el gradiente de oxígeno en la membrana funcional es enorme (alrededor de 760 mmHg en la membrana y 40 mmHg en la sangre del sujeto). Por lo tanto, con una Po2 mayor de 100 mmHg la sangre del individuo que viaja por el circuito de OMEC se satura al máximo con oxígeno y el incremento adicional de la Po2 del paciente no mejora el aporte de oxígeno. Para aumentar el aporte de oxígeno neonatal debe incrementarse la velocidad de flujo de la OMEC (la magnitud de la circulación extracorpórea) o la hemoglobina. El principal determinante de la Pco2 es el flujo de gas de la OMEC. La eliminación de dióxido de carbono es muy eficiente en el pulmón de membrana y debe agregarse CO2 para mantener una Pco2 normal en el límite de 40 a 45 mmHg. Dado que la sangre que regresa al lactante lo hace por el cayado aórtico (durante la OMEC VA), la Pco2 es un reflejo más exacto de la sangre que llega al centro respiratorio cerebral del paciente. Durante la separación gradual de la OMEC, una cifra baja de Pco2 en la bomba inhibe los esfuerzos respiratorios espontáneos del sujeto y provoca hipoventilación relativa e
hipercapnia sistémica. La vigilancia permite hacer los ajustes oportunos en la mezcla de gases y las velocidades de flujo durante la derivación para oxigenación por membrana extracorpórea.
El oxigenador de membrana que se utiliza en la actualidad en Estados Unidos consiste en una membrana de silicón reforzada que rodea una pantalla plástica. La envoltura de membrana se enrolla alrededor de una bobina de policarbonato y se cubre con una manga de silicón. El gas fluye desde el interior de la cobertura de membrana y se intercambia por difusión con la sangre que fluye en la superficie externa de la membrana. La superficie de la membrana casi siempre se elige de acuerdo con el peso del paciente; en la mayoría de los recién nacidos, se emplea una membrana de 0.8 m2 de superficie. Con esta área, la transferencia de oxígeno puede llegar a 70 ml/min/m2. El gradiente de presión del compartimiento sanguíneo a través del oxigenador de membrana debe mantenerse entre 100 y 200 mmHg, siempre mayor a la presión del compartimiento de gas para evitar la embolización gaseosa.

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Categoría: Pediatría.




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