CONTUSION PULMONAR INFANTIL


Parte del daño en un pulmón contuso es consecuencia de la hemorragia dentro del parénquima pulmonar. En otras áreas, la lesión es más sutil, con daño de la microvasculatura pulmonar pero sin extravasación de glóbulos rojos. Esta gama de lesiones es análoga a una contusión en otras áreas del cuerpo. La acumulación de líquido que acompaña a una contusión se relaciona parcialmente con hemorragia, pero gran parte de ella se debe a la extravasación de líquido del espacio intravascular al extravascular como consecuencia del incremento de la permeabilidad microvascular pulmonar que se observa con una reacción inflamatoria generalizada. El aumento de la permeabilidad promueve diapédesis de células inflamatorias y difusión de mediadores de la inflamación necesarios para combatir la infección e iniciar la reparación.
Tal y como sucede en otras áreas del cuerpo, la acumulación de líquido de edema en los pulmones es una consecuencia natural de la mayor permeabilidad. Aunque la formación de edema puede ayudar a resistir una infección e iniciar la reparación, ciertamente perjudica la función del órgano. Los alveolos sufren una alteración de su función o la pierden e interfieren con la oxigenación y la ventilación. En áreas como músculo esquelético y tejido blando, estos efectos secundarios funcionales tienen muy poca importancia. Sin embargo, en los pulmones, el edema intersticial y alveolar ocasiona derivación arteriovenosa e hipoxemia.
A menudo es difícil el diagnóstico de contusión pulmonar, con base en la radiografía y el análisis de gases sanguíneos. A nivel radiológico, la contusión pulmonar tiene el aspecto de zonas difusas de infiltrado pulmonar y se localiza en áreas del pulmón subyacentes a una lesión obvia de la pared torácica. El aspecto radiológico puede presentarse tiempo después de perderse la función pulmonar. Cuando existe una contusión establecida, los análisis de gases en sangre revelan hipoxemia. Aunque aún es posible confundir otras entidades como la aspiración con la contusión, diferenciarlas es en buena medida insignificante en casos urgentes porque el tratamiento inicial de ambas es idéntico.
En virtud de que la integridad de la membrana capilar pulmonar es parte de la patogenia de la contusión pulmonar, es posible que aumenten las anormalidades radiológicas durante las primeras 24 a 48 horas de la lesión a medida que tienen lugar la extravasación y formación de edema. Por lo general es extremadamente difícil diferenciar una contusión del síndrome de insuficiencia respiratoria o de neumonía.
Aún se discute si deben administrarse antibióticos profilácticos a los pacientes con contusión pulmonar. Las pruebas que indican que los antibióticos ayudan a prevenir una neumonía no son particularmente convincentes y no deben suministrarse de rutina estos medicamentos a menos que haya aspiración.
Un problema que tampoco suscita acuerdo en el tratamiento de la contusión pulmonar es la terapéutica con líquidos. En teoría, los líquidos que contienen coloides deben conservar la presión osmótica intravascular y evitar el paso de líquido del espacio intravascular al extravascular. En realidad, la microvasculatura pulmonar dañada no puede conservar un gradiente osmótico coloide y la contusión no se trata de manera eficaz con esta conducta. Más aún, el uso de diuréticos y la restricción muy rígida de líquidos en personas con un traumatismo agudo pueden alterar el volumen intravascular y el riego y conducir a disfunción de otros órganos y sistemas. Los individuos con contusión pulmonar deben vigilarse de manera cuidadosa con el objetivo de asegurar un riego adecuado. En sujetos mayores pueden instalarse catéteres en arteria pulmonar, pero es virtualmente imposible en víctimas que pesan menos de 10 kg. Por lo tanto, debe encontrarse un equilibrio entre la oxigenación y el riego tisular adecuados mediante la administración cuidadosa de volumen.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Pediatría.




Deja un comentario