Cuando atorarse no es algo insignificante


Si al jugar con objetos pequeños o tragar grandes pedazos de comida, éstos ingresan a la vía aérea y se atascan, pueden dificultar o impedir la entrada de aire a los pulmones. Si el bloqueo es completo y el objeto no es removido, puede haber graves consecuencias por la asfixia provocada. Sin embargo, con fáciles medidas de prevención, este mal rato se puede evitar.

En los adultos lo que más asfixias produce es la carne, el pan y los vegetales; en los adolescentes, además, están las tapas de lápices. En adultos, los casos más graves son producidos por pedazos de carne demasiado grandes, sin masticar y, especialmente, aquellos que contienen porciones duras, como tendones o trozos de cartílago.

Cuando atorarse no es algo insignificante Consejos para Mamá

Mientras, los menores de entre uno y cinco años (cuando ya toman las cosas y andan corriendo y jugando) suelen atorarse con monedas, piezas chicas de juguetes, botones y algunos alimentos. Los niños nunca deben comer maní ni dulces duros. Asimismo, las salchichas deben estar cortadas en pedacitos porque la posibilidad de que obstruyan es muy grande, ya que se achican al tragarlas, pero después se expanden en el esófago y pueden bloquear la vía área.

Estos cuerpos extraños suelen atascarse -de manera parcial o total- en la zona de las cuerdas vocales o inmediatamente, abajo, es decir, entre la laringe y la tráquea. En el primer caso, la persona demuestra dificultad para respirar, ataques de tos y voz entrecortada, pero puede hablar. Por el contrario, cuando la obstrucción es total o completa, no se puede respirar o hay respiración sibilante e intentos silenciosos de toser.

La señal universal de sofocación por cuerpo extraño consiste en que el paciente se agita, se levanta, se lleva las manos al cuello y trata de tomar el aire. Estas señales instintivas se hacen desde los dos años. Antes, sólo se percibe por la dificultad respiratoria. Además, generalmente, ocurre durante la comida, por lo que suele haber testigos.

Si el cuerpo no es removido y no se puede respirar, se produce cianosis (coloración azulada de la piel) y, aproximadamente, a los tres minutos, la persona cae inconsciente por la falta de oxigenación pulmonar, secundaria a la obstrucción de la vía aérea superior. Con esto, puede haber daño cerebral irreversible, dependiendo, entre otros factores, de la temperatura y de si estuvo más de dos minutos sin que le llegara oxígeno al cerebro. Las consecuencias van desde carraspeo y tos transitoria -si el objeto es retirado a tiempo- hasta paro cardiorespiratorio, en caso contrario.

Maniobras básicas para reestablecer la respiración

Un importante porcentaje de las muertes producidas por esta asfixia, podrían ser evitadas si se realiza una serie de maniobras simples que deben ser aplicadas, inmediatamente, en el momento del accidente.

La principal es la maniobra de Heimlich. Consiste en que cuando una persona hace el signo universal de sofocación y confirma que se está ahogando, hay que avisarle que uno la va a ayudar, ponerse detrás de ella y con las manos entrelazadas por sobre el ombligo, presionar hacia atrás y arriba.

El fin es expulsar el objeto que bloquea la vía respiratoria ejerciendo presión desde adentro para que el aire interno salga por la boca y lo empuje hacia afuera. Estas técnicas no sirven si la obstrucción es incompleta, ya que el aire pasa por los lados del objeto, sin expulsarlo.

Si es uno quien se está ahogando, hay que inclinarse hacia adelante y no frenar la tos, que es un efectivo mecanismo de defensa. Hay que conseguir ayuda de cualquier forma y no beber líquidos hasta asegurar la respiración. Si queda dolor de garganta, voz bitonal o ronca o, sobre todo, dolor al tragar, es probable que el cuerpo extraño (o un fragmento) todavía siga ahí o que haya quedado alguna herida en la zona, por lo que se debe ir a un servicio médico de urgencia.

En pocos casos, al ver a alguien asfixiado, algunas personas deciden practicar una cricotiroidotomía, incisión realizada en la garganta (por debajo de la ubicación del cuerpo extraño) para reestablecer la respiración. Esta acción heroica no se recomienda y debe restringirse sólo a personal de salud entrenado para hacerlo, ya que tiene complicaciones que pueden empeorar rápidamente la situación inicial. Asimismo, en un principio, podría no reconocerse la obstrucción de la vía aérea y confundirla con un desmayo, un infarto agudo del miocardio u otra alteración que pueda provocar una súbita dificultad respiratoria.

En los adultos, la mayoría de estos accidentes se resuelven a nivel doméstico, en el sitio donde ocurren. Sólo los casos graves y que lograron ayuda de terceros son traídos a los servicios de urgencia, con una obstrucción presente y el paro cardiorespiratorio secundario. De tal forma que las prioridades son dos: despejar la vía aérea y efectuar la reanimación cardiopulmonar.

Dependiendo del tiempo transcurrido desde el accidente, los pacientes hospitalizados en una unidad de tratamiento intensivo requerirán todo el apoyo para optimizar su oxigenación cerebral, coronaria y renal, entre otras.

Las medidas de prevención son lo más importante. Hay que evitar que los niños coman alimentos duros (frutos secos), cortarles la carne en pedacitos o evitar que tengan juguetes pequeños al alcance. En los adultos, además de los cuidados a la hora de alimentarse, lo ideal es no estar en estado de intemperancia al comer, porque el consumo de alcohol se asocia con una disminución de la protección de la vía aérea. Asimismo, no hay que hacer otras cosas a la hora de la comida, como manejar.

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