CUERPOS EXTRAÑOS ESOFAGICOS CUERPOS EXTRAÑOS ESOFAGICOS


Los niños degluten con frecuencia los cuerpos extraños. Algunos se alojan en el esófago. La parte más angosta del tubo digestivo es el estrechamiento del músculo cricofaríngeo o “constrictor superior” del esófago. Este músculo esfínter es capaz de relajarse para permitir el paso de objetos grandes. En la experiencia de los autores, la mayoría de los objetos que se degluten, y que son demasiado grandes para llegar al estómago, se aloja a nivel del cayado aórtico (fig. 12-3). La otra región relativamente estrecha del esófago es el cruce con el bronquio principal izquierdo. Las anomalías esofágicas, como atresia esofágica reparada, incrementan la probabilidad de que los objetos, incluso los alimentos, se atasquen justo por arriba de la zona de anastomosis. Esto se debe a grados variables de estrechamiento en la anastomosis y al hecho de que el esófago distal no tiene motilidad normal. Los fragmentos de alimento atorados son bastante frecuentes después de la reparación de la atresia esofágica. Otras anomalías pueden hacer que el cuerpo extraño se atore, como los anillos vasculares, tejido salival ectópico, restos cartilaginosos, membranas esofágicas y quistes de duplicación. La acalasia y el estrechamiento péptico son en ocasiones la causa de que se alojen fragmentos de alimento en la parte distal del esófago. Aunque el esfínter esofágico inferior ha recibido mucha atención en los niños, en realidad no es un músculo circular y casi nunca es una de las áreas que limitan el paso de un cuerpo extraño.
Los síntomas más frecuentes de un cuerpo extraño en el esófago son babeo, disfagia y dolor. La mayoría de los cuerpos extraños esofágicos produce manifestaciones unos cuantos días después de la ingestión, aunque algunos pasan inadvertidos durante semanas porque los padres no reconocen los síntomas. La hemorragia es un fenómeno tardío que anuncia la complicación grave y tal vez letal de erosión o perforación hacia la aorta o arteria pulmonar. Un cuerpo extraño esofágico puede erosionar la luz de la vía respiratoria y ocasionar una fístula broncoesofágica. Algunas veces, antes de esta complicación desastrosa, se observa disfagia crónica o tos, febrícula o episodios francos de neumonitis por aspiración.
La demostración radiográfica de un cuerpo extraño esofágico es fácil, si el objeto es metálico o radiopaco, pero difícil si es radiolúcido. La forma y orientación ayudan a diferenciar un cuerpo extraño esofágico de uno traqueal, aunque los síntomas y el inicio del episodio casi siempre proporcionan mejor información. El eje longitudinal de un cuerpo extraño traqueal es vertical, mientras que el eje de un objeto en el esófago casi siempre es transversal (fig. 12-4). Los objetos ra-diolúcidos se vuelven visibles con el uso prudente de material de contraste o por ultrasonografía. Los grandes tragos de bario pueden ocultar los cuerpos extraños esofágicos pequeños.
La extracción de un objeto esofágico liso con menos de dos días de evolución puede efectuarse con una sonda de Foley, que se pasa por la nariz o boca, se insufla el globo y luego se tira de ella para atraer el objeto hacia la faringe. Algunos cirujanos pediatras prefieren realizar esta maniobra con fluoroscopia. Los autores encontraron que casi nunca se necesita la fluoroscopia y realizan la mayoría de las extracciones con sonda en la sala de urgencias sin sedación. Una vez que el objeto llega a la faringe, casi siempre lo escupe el niño. La experiencia de los autores indica que esta técnica es segura y efectiva. Existe el acuerdo de que este procedimiento está libre de consecuencias adversas.5
El advenimiento de las baterías diminutas llevó al dilema de la ingestión de un cáustico como cuerpo extraño. Cuando estas baterías ya no tienen carga eléctrica, pueden dejar escapar su contenido cáustico y causar lesión a la pared esofágica o intestinal. Si aún tienen cierta carga, la corriente eléctrica puede aumentar el daño tisular local (capítulo 26). Las baterías ingeridas que no alcanzan el estómago deben extraerse. Se dispone de imanes potentes fijados a catéteres pequeños para recuperar algunos cuerpos extraños de material ferroso.6 Aunque es fácil extraer las baterías alcalinas con forma de disco del esófago, no son fáciles de encontrar en el estómago o algún sitio distal a éste. Deben seguirse con radiografías mientras el paciente recibe catárticos o enemas para acortar el tiempo de tránsito intestinal.’
Si hubo un retraso significativo entre la decisión de realizar la esofagoscopia y el inicio del procedimiento, debe tomarse una nueva radiografía para establecer la posición del cuerpo extraño. Se emplea anestesia endotraqueal general para que el individuo se ventile
durante toda la extracción endoscópica. Para la esofagoscopia o broncoscopia pueden usarse los mismos instrumentos. El esófago tolera una vaina de mayor diámetro, lo que hace que la extracción de fragmentos de alimento sea mucho más rápida y fácil en comparación con una vaina pequeña.
El esofagoscopio debe introducirse bajo visión directa a través de su luz para disminuir la probabilidad de perforación. Algunos cirujanos prefieren visualizar el constrictor superior con un laringoscopio, pero los autores consideran que no es necesario. Debe tenerse mucho cuidado para proteger los dientes, ya que el endoscopio se introduce en la boca y se visualiza la pared faríngea posterior. La lengua se levanta con el endoscopio y se identifica el cricofaríngeo. La extensión del cuello o la rotación de la cabeza casi siempre hace que el constrictor se relaje y permite la introduc-ción del endoscopio. La colocación de un rollo bajo los hombros o de la mano del asistente bajo la parte superior de la espalda ayuda a menudo a colocar la luz esofágica a la vista. El cuerpo extraño puede sujetarse y retirarse como unidad con el endoscopio en caso de una moneda; un fragmento de alimento puede retirarse a través del endoscopio, si es necesario. En caso de algunos objetos, por ejemplo un alfiler de seguridad abierto con la punta en sentido cefálico, es mejor sujetarlo por la bisagra, avanzarlo hasta el estómago y luego extraerlo con la punta hacia abajo con el endoscopio para retirarlo.
En ocasiones es difícil valorar la integridad de la pared esofágica. Se recomienda una radiografía posoperatoria en algunos casos si se sospecha perforación. Cuando un cuerpo extraño ha estado en el esófago durante un periodo prolongado, puede erosionar la pared. Casi siempre habrá tenido lugar ya una reacción inflamatoria suficiente para limitar la extravasación de saliva o líquidos ingeridos. La erosión hacia la aorta o la tráquea conlleva complicaciones graves o letales. La mediastinitis se manifiesta habitualmente por fiebre alta, taquicardia intensa, enfisema subcutáneo cercano a la entrada torácica y dolor en la espalda o cuello.

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Categoría: Pediatría.




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