Cuidados para los oídos


Mucho ruido: Los sonidos demasiado fuertes (mayores a 80 decibeles) obligan a los músculos timpánicos a contraerse como un intento de proteger al oído interno. A pesar de este mecanismo de defensa, la exposición persistente a sonidos fuertes puede dañar en forma irreversible la audición del paciente. Por esto, lo principal es la prevención del problema, ya que una vez ocurrido el daño, éste no tiene tratamiento.

Precauciones con las orejas: No hay que dejar de lado esta estructura. Hay que protegerlas de los rayos solares y, durante el invierno, de las temperaturas muy bajas. También se debe tener cuidado con las posibles infecciones producidas por la postura de aros, especialmente los piercing, en que se debe perforar el cartílago.

Dejar la cera en su lugar: Su función es impedir que entren partículas o microorganismos al oído, por lo tanto, es importante dejarla actuar. Obviamente, hay que mantener las orejas limpias, pero sólo en la parte externa del conducto y de manera suave, así también se evita meter más cera hacia adentro y taparlo.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Pediatría.




Deja un comentario