Cuidados postnatales: La temperatura ideal para los recién nacidos


Los recién nacidos necesitan mantener un nivel determinado de oxígeno para desarrollarse. Para esto, deben tener y estar a una temperatura adecuada, ya que cualquier variación extrema es muy peligrosa, porque puede descompensar los órganos o hacer que el cuerpo se enfoque en producir calor en lugar de favorecer el crecimiento.

Mantener un ambiente adecuado es indispensable desde el momento del parto, ya que el niño -que está a unos 37°C dentro del útero materno- tiene que aprender a regular su propia temperatura. Para evitar que el cambio sea brusco, la sala donde nace, debe estar aclimatada a 28°C, aproximadamente.

En la Unidad de Neonatología se mantiene esa temperatura para los recién nacidos hospitalizados, mientras que los niños sanos y que permanecen en la sala de recién nacidos están a unos 24°C.

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Una vez instalados en sus casas, su pieza debe tener una temperatura en que la mamá no esté ni acalorada ni con frío, es decir, unos 20°C. Para conservarla, no hay que usar estufas ni ventiladores cerca del niño. Asimismo, aunque se debe ventilar todos los días para renovar el aire, no se pueden hacer corrientes de aire si el recién nacido está cerca, ya que ellos pierden temperatura rápidamente.

Para tener claro cuánta ropa ponerles, la enfermera recomienda vestirlos con varias capas, para conservar el calor. Primero, hay que colocarles una camisa de algodón, luego un pilucho y, finalmente, un bebecrece. Cuando están en su cuna necesitan, además, una sábana, una frazada y un cubrecama delgado.

A la hora de bañar a los niños, es indispensable que el baño esté temperado y que el agua esté a unos 37°C. Esta actividad tiene que hacerse de manera muy rápida. Luego hay que cubrirlos, secarlos y terminar poniéndoles ropa tibia.

Para sacar a los niños de la casa, tienen que ir abrigados; preferentemente, con ropa de algodón, ya que la lana, los hace transpirar si se usa mucho tiempo y puede producirles alergia. Cuando hace frío, no hay que olvidar cubrirles la cabeza con un gorro de algodón (con las orejas adentro), ya que esta parte tiene mayor superficie expuesta a perder temperatura.

Cuando están en un lugar fresco, no deben dejarse destapados o sólo en pañales, ya que así pierden temperatura demasiado rápido. Además, el niño necesita contención para sentirse protegido y eso se lo da la ropa.

¿Fiebre o recalentamiento?

Para que los recién nacidos puedan crecer, desarrollarse y mantener el nivel normal de oxígeno, deben tener una temperatura axilar de entre 36,5°C y 36,8°C, ya que la hipotermia y el calentamiento son de riesgo. La primera puede descompensar los órganos y sistemas porque el frío hace que el organismo se enfoque en producir calor, por lo que consume más oxígeno y energía, y no crece, se desarrolla ni engorda.

El calentamiento también es de riesgo, ya que hasta el mes tienen poco desarrolladas sus glándulas sudoríparas y no eliminan el exceso de calor como los lactantes (desde los 28 días de vida, antes son considerados recién nacidos).

El sobrecalentamiento en los recién nacidos se evidencia porque tienen aspecto rubicundo (piel roja) y lloran mucho, están irritables y enojados. Para medirlo, hay que tocarles el pecho o la guatita, porque los pies y manos siempre están más fríos. Además, si se le saca la ropa y se dejan sólo con una capa delgada, a la hora ya se les pasa. También es importante considerar que la mañana es más fresca, igual que la noche. Por eso, no hay que tenerlos todo el día igual de abrigados.

La fiebre, en cambio, no baja inmediatamente; además, el niño está decaído, rubicundo, irritable y no quiere comer. En este caso, hay que desabrigarlos y dejarlos con una polera y el pañal. Además, se debe consultar inmediatamente al pediatra, ya que es un síntoma de que algo más está pasando, como una infección.

En el caso de los prematuros, ellos no regulan todavía, por lo que no sufren fiebre sino hipotermia, es decir, tienen 36°C o menos. En este caso, están hipoactivos, pálidos, hipotónicos, con llanto débil y cuesta despertarlos. Pero si efectivamente aumenta su temperatura, puede ser de riesgo, por lo que se debe consultar al pediatra.

Cómo tomarles la temperatura

Debe hacerse con termómetro y de manera axilar. Los otros métodos, como el rectal, esofágico o timpánico, no son recomendables, ya que se prefiere la forma menos invasiva para no causar daños en el cuerpo. Además, el termómetro debe ponerse de manera paralela al cuerpo porque sólo así abarca la mayor cantidad de masa muscular.

El termómetro de mercurio sigue siendo el más sensible. Los cutáneos alteran sus lecturas por factores externos al recién nacido, como la temperatura ambiente, además, no sirven si el niño está vaso contraído. Asimismo, hay que considerar que la temperatura de las mucosas es un grado mayor que la de la piel, por lo que si la axilar es de 36°, la rectal debe ser de 37°.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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