Déficit atencional: La importancia de un tratamiento integral


“Cuando Pedro pasó a segundo año básico noté que era mucho más distraído, no copiaba las tareas, perdía sus útiles escolares y no ponía atención. Aunque no manifestaba problemas de conducta, tampoco iba de acuerdo con sus compañeros y amigos. A pesar de que lo retaba y castigaba sin ver televisión ni ir a paseos, sus notas no mejoraban. Llegué a pensar que era él el que no tenía disposición para realizar sus tareas. Finalmente, consulté a un neurólogo infantil y mi hijo fue evaluado con el diagnóstico de déficit atencional”, cuenta Patricia, su mamá.

Esta historia se repite con frecuencia. Sin embargo, no todos los padres consultan a un neurólogo, por lo que este trastorno pasa desapercibido, y puede provocar alteraciones psicológicas.

Al respecto la doctora Verónica Burón, neuróloga infantil de Clínica Alemana, explica en qué consiste esta alteración, cuáles son los principales síntomas y cómo ayudar a quienes lo sufren.

¿En qué consiste?
El Síndrome de déficit atencional (SDA) es el trastorno neuroconductual más frecuente en la edad pediátrica. Consiste en dificultad para prestar atención y para mantenerla por periodos prolongados, y quienes la padecen suelen distraerse con estímulos irrelevantes.

Las tres grandes áreas involucradas son: el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Sin embargo, no todos los niños con SDA son hiperquinéticos. Por ejemplo, hay muchos casos en los que predomina la falta de atención, y el menor tiene un mal rendimiento escolar sin problemas de conducta, pudiendo pasar años sin ser diagnosticado.

El déficit atencional puede ser de tres tipos: predominio inatención, predominio hiperactividad/impulsividad o mixto. La inatención hace que el niño cometa errores por falta de cuidado en las tareas y que tenga dificultades en la atención sostenida y para terminar los deberes, y no por rebeldía. Además, olvidan y pierden cosas frecuentemente y les cuesta organizarse.
En tanto, cuando hay predominio HA/Impulsividad, al niño le cuesta mantenerse sentado, se mueve constantemente en su asiento o juega con algún objeto. También habla excesivamente, tiene dificultad para respetar turnos, contesta antes de terminar la pregunta e interrumpe frecuentemente a otros. Esto provoca dificultades en la conducta y relaciones sociales.

¿A quiénes afecta más?
Esta afección se manifiesta principalmente en los varones, teniendo una relación de entre tres y cuatro hombres por una mujer afectada.

Es frecuente encontrar en la historia algún familiar con este problema. En gemelos homocigotos hay concordancia del 50 a 80%. Asimismo, puede afectar a niños prematuros y a quienes hayan presentado asfixia perinatal.

¿A qué edad se detecta?
Lo más habitual es que se diagnostique cuando el niño entra al colegio. Sin embargo, al revisar la historia, frecuentemente, la parvularia y los padres ya habían notado algunos síntomas.

¿Qué complicaciones manifiesta?
Si estos niños no se concentran, todo requiere doble esfuerzo. Tienen que ocupar el doble de tiempo en estudiar y hacer las tareas, y muchas veces no alcanzan el rendimiento esperado para su capacidad intelectual. Esto provoca una tremenda frustración y desmotivación en el quehacer escolar y su autoestima se va dañando. Si, además, el déficit atencional es del tipo hiperquinético impulsivo, el niño tendrá dificultades en el ámbito social.
Por esta razón, es importante diagnosticarlo a tiempo para evitar fracasos escolares y sociales, ya que pueden ocasionar al paciente problemas psicológicos secundarios.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico es clínico, es decir, se basa en las conductas observadas, las que deben ser consistentes, de larga data y manifestadas en diferentes ambientes. Por eso es importante saber lo que está pasando en el colegio y casa.

¿Cuál es el tratamiento?
Además de medicamentos indicados por un especialista, es fundamental un buen manejo intrafamiliar, ya que son niños que requieren de normas bien establecidas y refuerzos positivos. Por lo que hay que fomentar los hábitos de estudio y proporcionarles un lugar tranquilo, sin distractores para hacer sus tareas.

Idealmente, se debe trabajar en conjunto con los profesores, dándole al niño con déficit atencional más tiempo para finalizar sus pruebas, como asimismo estímulos positivos.

A veces, es necesario trabajar con un equipo multidisciplinario integrado por psicopedagoga y psicólogo.

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Categoría: Pediatría.




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