Depresión: Un duro golpe para el corazón


La depresión y las enfermedades cardiovasculares tienen mucho en común. Ambas se ubican entre las patologías más prevalentes en Chile y el mundo, las dos experimentan anualmente un aumento progresivo y, en gran medida, son consecuencia del estilo de vida actual.

Pero esto no es todo. En los últimos años diversos estudios han demostrado que no es raro que este trastorno psiquiátrico y las enfermedades cardiovasculares se presenten juntas. Es así como la depresión es considerada hoy un nuevo factor de riesgo cardiovascular, que se suma a los ya conocidos, como hipertensión, tabaquismo, colesterol alto, obesidad, estrés y sedentarismo.

Un artículo publicado recientemente en el Journal of Clinical Psychiatry, sostiene que hasta un 20% de los pacientes con enfermedad cardiovascular, incluyendo los que han experimentado un infarto del miocardio, puede tener una depresión concomitante.

La doctora Patricia Rentería, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que hoy se sabe que una persona que tiene un cuadro depresivo tiene más riesgo de presentar problemas cardiacos, sobre todo infarto al miocardio.

“Esto se debe a que la depresión, a diferencia de lo que muchos creen, no es una enfermedad psicológica, sino una patología biológica generalizada, por lo tanto, quienes la padecen producen más cortisol (una hormona que se segrega ante situaciones de estrés o emergencia), y tienden a ser más lábiles (débiles) y a desarrollar alteraciones de triglicéridos plasmáticos y de colesterol, entre otras. Es decir, todo el ambiente metabólico y hormonal del individuo cambia y lo hace estar más predispuesto a sufrir un evento cardiaco”, afirma.
Efectivamente, en los últimos años se han realizado descubrimientos biológicos importantes en psiquiatría que han revelado que la existencia de procesos neuroquímicos, neuroendocrinos y neuroanatómicos en las alteraciones depresivas, pueden contribuir a incrementar el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Algunos de estos fenómenos son inestabilidad ventricular, hiperactividad simpática adrenérgica, isquemia miocárdica en reacción al estrés mental y alteraciones en los receptores de plaquetas.

“La depresión es un proceso de oxidación. Todos los fenómenos fisiológicos que genera deterioran desde la piel hasta la pared de los vasos sanguíneos, por lo tanto, es un factor que predispone a diversas patologías”, explica la psiquiatra.

En este sentido, el doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana, agrega que estar deprimido se asocia a una disminución de los niveles de inmunidad y a una menor tolerancia a distintas situaciones de estrés, “de hecho se sabe que las mujeres depresivas tienen más angina de pecho”.

Además, sostiene que existen algunas patologías como el Síndrome del Corazón Doliente- que surgen luego de un cuadro depresivo, por ejemplo, después de la muerte de un ser querido. Este tipo de eventos puede generar un mal funcionamiento del endotelio (capa de células que cubre el interior de los vasos sanguíneos), lo que origina trastornos en el transporte de oxígeno y nutrientes, y se traduce en una especie de infarto que luego es reversible.

¿Cómo manejar esta nociva combinación?
La estrecha relación entre depresión y corazón afecta tanto a hombres como mujeres, porque aunque los varones presentan enfermedades cardiovasculares a edades más tempranas, ellas igualan su riesgo en la menopausia, periodo en que ya no cuentan con la protección hormonal, lo que las hace más vulnerables.
Si bien la depresión es diagnosticada con mayor frecuencia en el sexo femenino, este trastorno psiquiátrico puede causar muchas veces estragos mayores en los varones porque, “a diferencia de las mujeres, ellos son más reacios a consultar al psiquiátrica y continúan con depresión por largos periodos, y entre más tiempo pasa, mayor es el riesgo cardiovascular”, afirma la doctora Rentería.

Esto se debe tanto a los fenómenos fisiológicos mencionados que genera la depresión, como a la dinámica de vida en la que cae la persona depresiva, ya que su rutina suele transformarse en la antítesis de un estilo de vida saludable. Pasa a ser un individuo sedentario, que se alimenta mal, estresado e incapaz de disfrutar, es decir, comienza a desarrollar todos los otros factores de riesgo cardiovascular. Esto se profundiza aún más si la persona ya ha sufrido un infarto al miocardio, dado que se vuelve mucho más temerosa. En definitiva, se produce una especie de círculo vicioso y la depresión pasa a ser tanto causa como efecto.

“Estudios han demostrado que luego de un infarto al miocardio, entre el 19 y 20% desarrolla una depresión post infarto, y si ésta no se trata, empeora el pronóstico del infarto”, asegura la psiquiatra.

Por eso es tan importante que los cuadros depresivos sean manejados en sus inicios. En este sentido, el doctor Fernández, asegura que el tratamiento de la depresión con psicoterapia y/o fármacos, ayuda tanto a mejorar los síntomas de la patología cardiovascular como el pronóstico.
CIFRAS

Depresión
Un informe de la Superintendencia de Seguridad Social reveló que en 2005, el 15,6% de las licencias médicas tramitadas por el sistema privado se debía a trastornos mentales o de comportamiento. En tanto en Fonasa, esta cifra era del 12,5%. Esto ratifica las apreciaciones de los expertos de que uno de cada cinco chilenos afrontará al menos un episodio depresivo durante su vida.

En Chile se encuentra publicado el Estudio de Carga de Enfermedad que revela que los cuadros depresivos ocupan el 10 lugar entre las principales causas de discapacidad en población general medida a través de los AVISA (años de vida ajustados por discapacidad que incluye años de vida perdidos por muerte prematura y años perdidos por discapacidad).

Enfermedades cardiovasculares
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2005 fallecieron 17,5 millones de personas por esta causa, es decir, un 30% de todas las muertes registradas en el mundo. En tanto, en Chile alrededor del 25% de las defunciones se produce por este motivo, según el Ministerio de Salud.

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Categoría: Cardiología.




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