Diabetes y corazón: Una relación peligrosa


Dentro de los diversos elementos que influyen en la salud del corazón, la Diabetes Mellitus es quizás uno de los más importantes. Hoy se sabe que esta patología es un factor de riesgo cardiovascular mayor, dado que la prevalencia de enfermedad coronaria es dos o tres veces más alta en este grupo, de acuerdo con el Ministerio de Salud.

Estos informes revelan también que las personas con diabetes que han tenido un evento coronario tienen aproximadamente la mitad de sobrevida que los no diabéticos. Más aún, está comprobado que el riesgo de una persona con diabetes sin antecedentes coronarios de tener un evento cardiovascular en los próximos años, es equivalente al que tiene una persona no diabética que ya tuvo uno.

Esto cobra especial relevancia si se considera que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Chile y el mundo. En tanto, la diabetes es una de las patologías que produce mayor discapacidad y mortalidad, especialmente en el adulto y en la tercera edad, utilizando parte importante de los recursos sanitarios en todos los países.

¿Cómo enfrentar esta letal combinación?
La Diabetes Mellitus es una enfermedad crónica provocada por factores genéticos, inmunológicos y/o adquiridos que consiste en un déficit absoluto o relativo de insulina, hormona encargada de que los azúcares entren en las células para ser utilizados como fuente de energía. Si ésta es escasa o funciona mal, éstos se acumulan en la sangre, produciendo lo que se denomina hiperglicemia (niveles por encima de lo normal de azúcar -glucosa- en la sangre).

Existen dos tipos de esta enfermedad: la diabetes I, o insulino-dependiente, y la diabetes II o insulino-requeriente, que es la más común.

La Diabetes Mellitus es un factor de riesgo cardiovascular porque acelera el proceso de arteriosclerosis, al propiciar la aparición de placas de ateroma que evolucionan progresivamente hacia el estrechamiento vascular. Esto se traduce en un menor riego sanguíneo o isquemia en las arterias coronarias (cardiopatía isquémica), las de las piernas (enfermedad arterial periférica), las que irrigan el cerebro (accidente cerebrovascular) y las del riñón (insuficiencia renal).
El doctor Gonzalo Alarcón, cardiólogo de Clínica Alemana, explica que aunque en los diabéticos es más frecuente la asociación de otros factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, colesterol alto y obesidad-, esto no justifica el exceso de complicaciones cardiovasculares observado.

“Por esta razón los pacientes con diabetes se consideran actualmente como de ‘alto riesgo cardiovascular’, por lo cual las medidas preventivas que ellos deben tomar tienen metas mucho mas estrictas. Por ejemplo, si para una persona normal se sugiere un colesterol LDL (colesterol malo) de menos de 130mg%, para un diabético éste debe ser inferior a 100mg%. Para la hipertensión también las metas son más estrictas que para el no diabético”, asegura el especialista.

A esto hay que sumar un estricto control de la glicemia, de manera de frenar el desarrollo del daño vascular en estos pacientes.

Asimismo, la identificación precoz de diabéticos con enfermedad cardiovascular (cuando están aún asintomáticos) es la mejor táctica para reducir las complicaciones y mortalidad por esta causa.

“En resumen, el enfoque actual del paciente diabético considera un control estricto de los otros factores de riesgo coronario (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, obesidad, tabaquismo y sedentarismo) y la detección precoz de enfermedad cardiovascular aún cuando los pacientes no tengan síntomas”, reclaca el doctor Alarcón.
Diabetes en alza

Publicaciones del Ministerio de Salud sostienen que al año 2000, se estimó que más de 35 millones de personas sufrían de Diabetes Mellitus en este continente. El 54% correspondía a América Latina y el Caribe (ALC), con una proyección de 64 millones al 2025.

En Chile, la prevalencia global demostrada por la Encuesta Nacional de Salud 2003 fue de 4,2% -4,8% en hombres y 3,8% en mujeres-, la cual se eleva a 9,4% en el grupo de 45 a 64 años y a 15,2% en los de 65 y más. A pesar de los esfuerzos hechos para disminuir esa tasa, los últimos datos disponibles revelan que no se ha podido frenar la tendencia ascendente, como lo demuestra la tasa del 2004 que alcanza 21,2 x 100.000 habitantes, lo que corresponde a 3.415 personas fallecidas.

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Categoría: Cardiología.




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