Diagnóstico e indicaciones para el tratamiento del niño traumatizado


La mayoría de los algoritmos diagnósticos para el niño traumatizado se basa en el conocimiento general para los sistemas orgánicos específicos. Después de la reanimación y estabilización se debe determinar la presencia de una lesión y luego obtener información sobre la lesión del órgano específico. Por ejemplo, la primera prioridad en el niño que sufre choque hipovolémico es tratar el choque. La segunda es precisar la causa exacta del choque y la tercera reparar el daño resultante, para detener de modo permanente el proceso.
El niño con rotura de bazo, con hemorragia intraabdominal y choque, es un ejemplo de estos principios. Se trata el choque y, cuando está suficientemente estabilizado, se somete al sujeto a valoración diagnóstica adicional, las más de las veces mediante una TC con medio de contraste para identificar el órgano dañado. La decisión de intervenir quirúrgicamente se basa en la hemodinámica y no en el grado de lesión del bazo. Sin embargo, si no puede estabilizarse al niño, no debe diferirse la intervención quirúrgica, con la esperanza de que el bazo deje de sangrar.
En la mayoría de los centros de traumatología pedid-frica se emplea la TC para valorar la lesión intraabdominal. Casi todos los equipos de TC generan imágenes de tan buena calidad, que se puede identificar el grado de alteración de un órgano lesionado, por ejemplo el bazo o el hígado. Muchas veces se puede lograr con bastante seguridad un manejo no quirúrgico. El cirujano debe reservar la intervención quirúrgica para aquellos pacientes que no se estabilizaron rápida, fácil y permanentemente. Por consiguiente, el indicador principal de la intervención quirúrgica debe ser la incapacidad para lograr una hemodinámica normal permanente en un tiempo razonable. Como corolario, cuan-
do se han administrado 40 ml de sangre (50% del volumen perdido) y el niño muestra alguna inestabilidad hemodinámica, debe considerarse la intervención quirúrgica. Por el contrario, el niño que se torna hemodinámicamente estable después del reemplazo de volumen, muchas veces se puede tratar en forma no operatoria
Algunas veces, cuando no se puede mantener una circulación adecuada y el niño es muy inestable para practicar una CT, el lavado peritoneal puede ser útil, si no se ha identificado el sitio de la hemorragia.

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Categoría: Pediatría.




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