Ecografía 4D: Mi primera película


Tapándose la carita, con el dedo en la boca, mostrando su perfil o durmiendo profundamente, son algunas de las posiciones más típicas en que los padres pueden ver a su hijo cuando aún está en el vientre materno. Hoy, gracias a la ecografía, es posible conocer el rostro del bebé desde los primeros meses de gestación y ser testigos de su desarrollo.

El avance en este campo científico se ha traducido en imágenes cada vez más reales. Clínica Alemana cuenta con la técnica tridimensional (3D) desde el año 2001 y, en la actualidad, posee uno de los equipos más sofisticados para efectuar estos exámenes, un General Electric, modelo Voluson Expert. A este ecógrafo se le llama 4D porque muestra imágenes tridimensionales (volumen) y en movimiento de manera simultánea, las que son observadas por la madre en una pantalla plana de 42 pulgadas.

Su característica principal es una mayor resolución en la visualización de las imágenes, más rapidez en su obtención y una alta capacidad de evaluación vascular. De esta manera, se obtienen videos de la vida intrauterina de los bebés.

Esta reconstitución se logra mediante complejos computadores que utilizan los ecos de una emisión de ultrasonido como fuente de datos para formar una imagen, casi sin desfase temporal. Para ello se ocupa un instrumento llamado transductor, que emite ondas de ultrasonido que se transmiten hacia la zona corporal bajo estudio. El dispositivo recibe el eco de estas ondas y un programa computacional lo convierte en una imagen.

En Clínica Alemana, se realizan alrededor de 50 ecografías 3D mensuales. El doctor Julio Astudillo, ginecólogo jefe de la Unidad de Medicina Materno Fetal de este centro, explica que, además del efecto sico-social que implica para los padres ver a su hijo con tanta claridad, con este equipo se logra una mayor exactitud en la evaluación rutinaria del embarazo, dado que junto con las imágenes 3D se pueden obtener varios planos de visualización bidimensional, lo que hace posible un análisis acucioso y permite contar con un archivo de imágenes de alta calidad.
“La experiencia en la utilización de estos equipos es más que satisfactoria, ya que ha facilitado el desarrollo de protocolos de evaluación obstétrica y ginecológica, además de proyectos de investigación con el respaldo de archivo de imágenes, lo que permite reexaminar algún caso y evaluarlo en forma multidisciplinaria”, asegura el doctor Astudillo.

Sin embargo, el especialista aclara que la ecografía 4D es un complemento del ultrasonido 2D, dado que hay órganos que sólo son visualizados con el ecógrafo tradicional, como el corazón. De hecho, el momento ideal para realizar un ultrasonido 4D es recién durante el transcurso del quinto mes, es decir, entre las 18 y 28 semanas de gestación, debido a que en ese periodo la relación del tamaño del bebé y cantidad de líquido amniótico es la ideal para obtener imágenes realmente nítidas.

Según el doctor Astudillo, superar la imagen poco entendible de la ecografía tradicional tiene un gran impacto en la familia: “A veces el entorno familiar no es favorable y en este contexto, ver el rostro del bebé que viene en camino puede ayudar muchísimo”.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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