“El depresivo está siempre desfasado”


En la actualidad, el estilo de vida de los seres humanos que viven en grandes ciudades, sometidos a largas horas de tráfico urbano, competencia profesional, estrés y tensión, perjudican especialmente a las personas que tienen tendencia a la depresión.

Con el propósito de intercambiar distintas visiones del porqué de la depresión y de la ansiedad, la Unidad de Psiquiatría de Clínica Alemana realizó el curso “Avances en Psiquiatría Clínica, Psicopatología, Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos Ansiosos y Depresivos”, que se efectuó entre el 3 y 4 de agosto en el Aula Magna de la institución.

Uno de los invitados fue el doctor Thomas Fuchs, filósofo y profesor de psiquiatría de la Universidad de Heidelberg, además de especialista de la Clínica Psiquiátrica de esa casa de estudios, con la cual Clínica Alemana tiene un convenio de cooperación científica y académica.

En la ocasión, el médico dio a conocer su teoría que se basa en la influencia del tiempo y el espacio en la depresión. “Se trata de un trastorno de la temporalidad; estos pacientes sienten que el tiempo pasa más lento y no logran sincronizarse con el ambiente que los rodea”, explica.

¿Cómo se deforma la percepción del espacio con la depresión?
Existen factores que influyen en este proceso. Uno de éstos es que al estar el espacio muy cerca del cuerpo y de sus experiencias, se producen ciertas restricciones respecto de las actividades normales, las que mantienen al cuerpo buscando las fronteras de uno mismo.
En el caso de las personas depresivas es muy difícil encontrar los límites para conectarse con su cuerpo, como ocurre normalmente. Entonces su vida se ve restringida, ya que su cuerpo deja de ser una herramienta para conectarse con el ambiente y pasa a ser un obstáculo.

Es como cuando las personas mueren y el cuerpo deja de tener vida; así se sienten las personas con depresión, que no pueden manejar su cuerpo y vivir normalmente, todo se convierte en una gran dificultad.

¿Qué pasa con el tiempo?
Respecto del tiempo, estamos acostumbrados a vivir con éste, es decir, sincronizados con nuestro ambiente, lo que permite estar al mismo ritmo de los demás y poder compartir. Por supuesto, lo normal es que esto vaya cambiando, y algunas veces estemos menos sincronizados que otras; cuando esto sucede nos sentimos desafortunados, pero pasa y podemos continuar con nuestras vidas normalmente.

Sin embargo, para los depresivos la desincronización es algo permanente y cada vez decae más. Esto provoca que las relaciones con otras personas se compliquen, porque el depresivo está siempre desfasado, con remanencias de experiencias pasadas; así se van alejando del mundo, están como viviendo temporalmente en otro planeta.

Considerando esto, ¿cree que el manejo psiquiátrico que se realiza actualmente de la depresión es el adecuado?
Pienso que las terapias individuales y con seres cercanos para, de alguna forma, sincronizar a las personas que tienen depresión con su ambiente, son correctas.
También apoyo el manejo farmacológico. Sin embargo, estas terapias son mucho más efectivas si se acompañan con otras actividades como, por ejemplo, arte, música, danza y ejercicios, como saltar en una cama elástica y nadar, entre otros.

Estos ejercicios logran sincronizar un poco más al individuo con su ambiente porque hacen que sienta su cuerpo, se sienta más liviano y cambie su ánimo. Creo que es mucho más potente combinar las terapias tradicionales con actividades extraprogramáticas.

¿Cuáles son los principales desafíos en este sentido?
Creo que lo más difícil es cambiar nuestra forma de pensar y entender al cuerpo como un ser social y no como algo ajeno a la mente y al cerebro.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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