EL NIÑO CON DISCAPACIDADES


Entre 10 y 20% de los niños en Estados Unidos tiene necesidades especiales de atención a la salud por alguna enfermedad crónica o trastornos del desarrollo. Entre estos trastornos figuran varios en los que los cirujanos pediatras toman parte activa en la atención nutricional, incluidas las alteraciones neurológicas, retraso del desarrollo, parálisis cerebral y diversos sín-dromes genéticos, como las trisomías 13, 18 y 21, síndromes de Lange y Rett. Muchas veces el cirujano pediatra es responsable de establecer el acceso nutricional en estos pacientes, además de mantener la atención nutricional antes y después de una operación. Los
factores posibles que contribuyen a la nutrición deficiente en estos individuos incluyen trastornos de la alimentación, movimientos linguales descoordinados, reflejos de deglución mal coordinados, reflujo gastroesofágico con pérdida consecuente de nutrimentos y mayor gasto energético por la espasticidad muscular o atetosis. Dado que tal vez sea poco práctico medir el gasto energético en estos niños, las estimaciones de las necesidades energéticas pueden basarse en los estudios previos de gasto energético en reposo. Es posible que los niños con parálisis cerebral de tipo espástico (hi-pertonía) tengan menores requerimientos energéticos de lo normal. Estos niños con parálisis cerebral poseen necesidades energéticas totales de 1 200 a 1 300 kcal/ día durante la adolescencia. Los niños con atetosis (consistente en un patrón mixto con exceso y deficiencia del tono muscular) requieren algunas veces una ingestión calórica superior a la normal, en ocasiones más de dos veces superior a la recomendación diaria. Los pacientes con mielomeningocele son bastante inactivos, en comparación con los niños de su edad, por lo que sólo requieren 50 a 60% de la energía estimada para los niños normales (cuadro 2-7).
Con frecuencia, el hábito corporal del niño es muy anormal; en este caso, la estimación energética más adecuada se basa en la superficie corporal, en lugar del peso. Es indispensable realizar valoraciones repetidas del crecimiento infantil durante la complementación nutricional, ya que es frecuente el desarrollo de obesidad en estos niños y eso representa una carga considerable para la familia y las personas que los cuidan por
la mayor dificultad para mover a un niño con sobrepeso.

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Categoría: Pediatría.




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