Embarazo y tabaquismo: ¡Mamá, no fumes!


La mayoría de las mujeres fumadoras dejan de serlo cuando se enteran que están embarazadas. Sin embargo, alrededor del 15% de ellas persiste en ese hábito, lo que ocasiona graves consecuencias para el feto y su desarrollo intrauterino.

El doctor Jorge Carrillo, gineco-obstetra de Clínica Alemana, explica que los principales efectos son un mayor riesgo de parto prematuro -nacimiento antes de las 35 semanas-, de rotura prematura de las membranas, desprendimiento de placenta, nacimiento de niños con bajo peso al nacer y, en algunos casos, placenta previa. Estos problemas se presentan entre 1,5 a 2 veces más que en una embarazada que no fuma y puede llegar a ser hasta 2,5 veces mayor cuando se consumen más de 10 cigarrillos diarios.

Lo que ocurre es que la nicotina es absorbida completamente por la placenta y se produce una constricción de las arterias, lo que causa una disminución del flujo de sangre hacia el feto. Además, se absorbe monóxido de carbono, sustancia que se adhiere a las moléculas que llevan el oxígeno y lo sustituyen, produciéndose hipoxia (menor cantidad de oxígeno) crónica dentro del útero.

Sin embargo, las mujeres fumadoras que dejan este hábito durante el primer trimestre del embarazo vuelven a reducir el riesgo de complicaciones, hasta tener los mismos que una mujer que no lo hace.

Según el doctor Carrillo, en el caso de las fumadoras pasivas (mujeres que están expuestas al humo del cigarro), hay estudios que indican que el riesgo de tener un parto prematuro puede ser de hasta 1,5 veces -casi el mismo que el de una fumadora- y por eso es tan importante que “estén en un contexto libre de tabaco”.
Asimismo, existen efectos si la madre fuma durante la lactancia. “Si lo hace, su hijo se transforma en ‘fumador pasivo’, con todas las consecuencias que ello implica”, dice el experto. Los mismos factores que desencadenan la dependencia del tabaco y la dificultad para abandonarlo en el puerperio, tales como el estrés o una condición sicológica delicada, pueden reducir su posibilidad de una buena lactancia.

Consecuencias a futuro
Algunos estudios indican que hay efectos negativos para la salud del hijo de una madre que fumó durante el embarazo. Estas consecuencias se manifiestan durante el primer año de vida y están relacionados con el bajo peso al nacer.

“El hecho más relevante es que son niños que, a pesar de recuperar peso, lo harán en un rango menor del que podrían haber logrado. Asimismo, tienen más posibilidades de padecer enfermedades respiratorias recurrentes durante los primeros 12 meses de vida”, dice el especialista.

Además, el doctor Horacio Cox, neonatólogo y pediatra de Clínica Alemana, explica que fumar durante la gestación aumenta la posibilidad de que el menor sufra muerte súbita, trastornos del desarrollo cognitivo y asma.

Si bien el doctor Carrillo explica que no hay suficiente evidencia científica que compruebe que estos efectos se prolonguen a la edad adulta, igualmente es “motivo de controversia y no se descarta esa posibilidad”.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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