Enfermedad de Crohn: El tratamiento de mantención es fundamental


La enfermedad de Crohn fue descrita originalmente en 1932 por el doctor Burril Crohn, del Mount Sinai Hospital de Nueva York. Actualmente, esta patología ha aumentado considerablemente a nivel mundial, y Chile ya da muestras del incremento de casos. Aún no existe una solución definitiva, sin embargo, si quienes la padecen cumplen las indicaciones del médico, logran llevar una vida normal.

Esta patología afecta toda la pared del tubo digestivo, e incluso puede comprometer cualquier parte de éste, es decir, desde la boca hasta el ano.

El doctor Patricio Ibáñez, gastroenterólogo de Clínica Alemana formado en Enfermedad Inflamatoria Intestinal en el Centro de Enfermedades Inflamatorias del CedarsSinai, en Beverly Hills -afiliado a la Universidad de California, Los Ángeles, UCLA-, asegura que “el tratamiento ha cambiado bastante en los últimos 10 años, pero hasta 1998 se mantuvo el mismo que se usaba desde los ’70”.

Las manifestaciones de esta patología son principalmente diarrea (sola o con sangre), dolor abdominal, sensación de fatigabilidad o cansancio y síntomas extradigestivos que afectan el resto del cuerpo como dolores articulares (artralgia), afección de la piel y fiebre o sudoración nocturna.

El especialista explica que su causa radica en la reacción inadecuada de la mucosa del intestino frente a determinados estímulos de bacterias (normales en todas las personas). La sobrerreacción del sistema inmune se traduce en inflamación, la que produce síntomas y daños en el intestino.

“Esto no significa que sea una enfermedad autoinmune, sino que el sistema inmune al tratar de defender al cuerpo de estas bacterias que no reconoce, termina generando el daño”, aclara el gastroenterólogo.
La enfermedad de Crohn afecta a mujeres y hombres por igual, y el peak de edad es entre los 20 y 40 años. Sin embargo, puede presentarse en niños y después de los 60.

Su detección no es fácil, muchas personas tienen por años el diagnóstico de colon irritable, ya que los síntomas son parecidos. Sin embargo, cuando el tratamiento no funciona y presenta manifestaciones como sangre en las deposiciones y anemia, entre otros, debe sospecharse de enfermedad de Crohn.

Para realizar la pesquisa se efectúa una entrevista acuciosa y un examen físico del paciente. Asimismo, es necesario hacer estudios de endoscopía y colonoscopía, además de biopsias.

Otra prueba muy novedosa que está disponible actualmente en Clínica Alemana, es la cápsula endoscópica, la cual el paciente debe tragar. Una vez dentro del cuerpo, la cápsula toma dos fotos por segundo y permite, a través del envío por radiofrecuencia, ver en el computador más de ocho mil imágenes para analizar si el intestino delgado está afectado.

También se pueden practicar exámenes de imágenes de este segmento. Por último, se efectúan muestras de sangre para estudiar determinados marcadores en el suero de los pacientes.

El doctor Ibáñez asegura que “no existe forma de prevenir esta enfermedad, aunque se está tratando de descubrir qué factores ambientales influyen y qué hacer para evitarla, ya que está dentro de las patologías que van en aumento en los últimos años”. Uno de los factores relacionados a este incremento es el tabaquismo, que hace que la enfermedad sea más agresiva.
Tratamiento
En los años ’60 y ’70 los tratamientos para la enfermedad de Crohn se basaban en prednisona y otros esteroides. “Actualmente, ese manejo está reservado sólo para controlar las crisis, mientras el tratamiento de mantención hace efecto”, asegura el gastroenterólogo.

El doctor Ibáñez afirma que “como ésta es una patología crónica necesita un tratamiento a largo plazo, el que no es igual para cada paciente”.

En general, el manejo de esta enfermedad se puede esquematizar como una pirámide de tratamiento. En la base de esta estructura hay unos fármacos que se llaman salicilatos que tienen un efecto antiinflamatorio en el tubo digestivo. Estos pueden ser efectivos en una porción de pacientes.

Sin embargo, cuando eso no es suficiente, es decir, en más del 50% de estos pacientes no desaparecen los síntomas y el intestino no recupera su aspecto normal, se acude al segundo peldaño de la pirámide de tratamiento: los inmunomoduladores, fármacos que regulan o reducen la actividad del sistema inmune, con lo que disminuye la inflamación del intestino. Estos medicamentos son más complejos y demoran semanas en actuar.

El gastroenterólogo asegura que en algunos casos es necesario utilizar la terapia biológica. “Este manejo es muy interesante y consiste en anticuerpos diseñados por bioingeniería que están dirigidos contra una sustancia que se llama TNF alfa, que controla la inflamación (cuando hay inflamación es por exceso de esa sustancia). Estos fármacos van a atrapar estas moléculas de TNF alfa de modo de disminuir los niveles en la sangre y controlar así la inflamación”. Se han usado en los últimos 10 anos y se ha logrado cambiar el perfil de la enfermedad.

Por último, y sólo en determinados casos, es necesaria la cirugía. Esto se utiliza cuando el tratamiento médico no ha funcionado o para pacientes que han estado sin atención por mucho tiempo y tienen el intestino delgado estrecho o con estenosis (los nutrientes no pueden avanzar). En estas circunstancias, la cirugía es un buen procedimiento. “Sin embargo, éste no es un tratamiento definitivo, ya que entre cinco y 10 años después, el 70% puede requerir una segunda cirugía si no tienen ningún tratamiento de mantención que evite la recurrencia. Si bien la enfermedad, no es curable, se puede controlar para lograr una buena calidad de vida”, asegura el especialista.

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Categoría: Exámenes y Equipo Médico.




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