ENFERMEDAD INFECCIOSA QUIRURGICA en los recién nacidos


A pesar de los avances del tratamiento antimicrobiano y las técnicas quirúrgicas y asépticas, la infección aún es un problema enorme para el cirujano. El uso difundido de los antibióticos no ha reducido mucho la cantidad de infecciones desde los años 1950 y trajo la complicación mortal de los microorganismos resistentes.’ La selección del antibiótico también se ha vuelto cada vez más compleja ya que se obtienen de manera continua nuevos fármacos.2
Existen dos clases generales de procesos infecciosos que afectan la práctica quirúrgica: las infecciones que se presentan para su tratamiento y curación’ y las que se originan en el periodo posoperatorio que son complicaciones de la intervención quirúrgica.
Componentes de la infección
La patogenia de la infección incluye una interacción compleja entre el huésped y el patógeno. En cualquier infección existen cuatro componentes, presentes en grados variables: virulencia del microorganismo, tamaño del inóculo, presencia de una fuente nutricia para el patógeno e interrupción de las defensas del huésped.
VIRULENCIA DEL MICROORGANISMO
La virulencia de cualquier microorganismo depende de su capacidad para dañar al huésped. Las exotoxinas, como la hialuronidasa estafilocócica, son enzimas digestivas que se liberan en forma local y favorecen la diseminación de la infección al romper la matriz proteica extracelular del huésped. También es factible que haya absorción sistémica de las exotoxinas y se induzca un daño remoto. Las endotoxinas, como los lipopolisacáridos, son componentes de las células gramne-gativas que sólo se liberan después de la muerte de la célula bacteriana. La endotoxina no causa lesión local, sino que desencadena una reacción inflamatoria sistémica rápida y grave una vez que se absorbe al sistema.’
Muchas veces las infecciones son polimicrobianas, por lo que el concepto de virulencia exige la compren-
122 sión de los tipos de interacción entre las especies de microorganismos.5 Es posible que distintas especies coexistan juntas dentro del tejido por tres mecanismos separados. Existe indiferencia de la especie cuando hay un equilibrio relativo entre las colonias de distintas especies dentro del mismo ambiente. El mejor ejemplo de esto es la flora compleja del tubo digestivo humano, que contiene más de 100 especies de bacterias.6 El antagonismo entre especies es frecuente y se presenta cuando una o algunas especies predominan sobre un grupo grande inicial como efecto de fuerzas externas. Un ejemplo clínico se observa cuando el Clostridium difficile crece en forma desproporcionada por la interrupción del equilibrio de la flora colónica por antibióticos. El sinergismo entre especies tiene lugar si dos o más especies actúan en conjunto para permitir el crecimiento continuo de ambas especies. En este mecanismo, el daño al huésped rebasa el efecto aditivo de los microorganismos individuales. El ejemplo más frecuente de lo anterior se encuentra en las infecciones anaerobias y aerobias mixtas de un absceso intraabdominal.7 Las bacterias anaerobias tienen un gran potencial invasivo, pero tienen dificultad para propagarse en un ambiente aerobio. Sin embargo, cuando se mezclan con especies aerobias, éstas consumen el oxígeno de los tejidos locales, lo que permite que los anaerobios proliferen al mismo tiempo que los aerobios se benefician por la mayor invasión tisular.
TAMAÑO DEL INOCULO
El tamaño del inóculo es el segundo componente de una infección. El número de colonias de microorganismos por gramo de tejido es un factor determinante de la infección. Se requiere una cantidad mínima de colonias para que sobrevivan contra las defensas del huésped. La menor cantidad de bacterias necesaria para provocar una infección clínica varía de una especie a otra y es de esperar que cualquier disminución de la resistencia del huésped reduzca la cifra absoluta de colonias necesarias para producir una enfermedad clínica. En general, si la población bacteriana en una herida es mayor a 100 000 microorganismos por gramo de tejido, existe una infección invasíva.8
PRESENCIA DE UNA FUENTE NUTRICIA
Para cualquier inóculo, la capacidad de los patógenos para encontrar los nutrimentos adecuados es esencial para su supervivencia y representa el tercer componente de cualquier infección clínica. El único requerimiento adicional para la mayoría de los microorganismos es el agua; los patógenos no tienen un buen desarrollo en ambientes secos. La acumulación de tejido necrótico, un hematoma u otra contaminación ambiental representan un medio nutritivo para el crecimiento y diseminación continuos. Para el cirujano es muy importante el concepto del tejido necrótico y la infección. Este tejido se reconoce como fuente de nutrimento para los microorganismos invasores’ y los datos recientes también muestran que el tejido necrótico acumula proteínas del complemento.10 Por lo tanto, el tejido muerto en una herida atrae neutrófilos y los aleja de los patógenos invasores.
INTERRUPCION DE LAS DEFENSAS DEL HUESPED
Por último, para que surja una infección clínica es necesario que se interrumpa la resistencia del cuerpo. Incluso los microorganismos muy virulentos pueden erradicarse antes que aparezca una infección clínica si la resistencia permanece intacta y los nutrimentos son escasos. La evolución dotó a los seres humanos de mecanismos redundantes de defensa, tanto anatómicos como sistémicos.

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Categoría: Pediatría.




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