Estrés y problemas económicos: ¡Cuando el consumo nos consume!


Auto, casa, colegio, bencina y más. Gastos que, a veces, superan los ingresos de algunas familias que deben hacer frente a situaciones estresantes por los problemas económicos que esta situación conlleva.

La doctora Ilse Hermansen, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que el siglo XX es conocido como la era del estrés, debido a que las personas están permanentemente sometidas a cambios rápidos en materia de valores y prioridades.

La especialista agrega que hoy “somos una sociedad de consumo” y que los problemas de estrés derivados de ello son transversales a cualquier clase o estrato social, y que están más asociados con el tipo de personalidad, ya que pueden afectar mayormente a aquéllas con estructura más frágil.

“Enfrentar los problemas económicos es percibido por el individuo como una situación amenazante, lo que lo lleva a reaccionar con estrés. Sin embargo, es importante entender que los contratiempos son desafíos que nos permiten crecer. A veces lo trágico no es la situación en sí misma, sino el modo de interpretarla. Por eso si cambiamos la forma de ver los conflictos, se reduce el malestar y se elaboran otras soluciones”, enfatiza la experta.

– Dentro del contexto que se vive actualmente en el país, ¿se puede hablar de un aumento de casos de estrés por problemas económicos o de endeudamiento?

Independientemente del alza del costo de la vida, muchas personas viven en forma desordenada como si estuvieran siempre en crisis, siempre corriendo sin poder organizar sus vidas ni hacer frente a las demandas y a las presiones económicas que ellos mismos se infringen y que les exigen constante preocupación.

– ¿Cuándo estamos frente a un caso de estrés?
El estrés es una respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un sujeto que busca adaptarse y reajustarse a presiones externas e internas que perturban su equilibrio físico y emocional. Como un instinto de protección del cuerpo es bueno, sin embargo, si continúa por mucho tiempo causa síntomas físicos y emocionales.
Para algunas personas los problemas económicos son un enemigo temible del cual hay que defenderse, por lo que aparecen síntomas como irritabilidad y otras consecuencias nocivas para el organismo como hipertensión arterial, gastritis, úlceras digestivas y agotamiento, además de trastornos del sueño, emocionales y del apetito, entre otras cosas.

Si es breve, o bien, la persona posee tácticas efectivas para enfrentar el estrés y expresar sus sentimientos, estas alteraciones se normalizan cuando el episodio cede. El problema se presenta cuando la situación demandante se hace crónica, o bien cuando el individuo no cuenta con recursos adaptativos para enfrentarla, con lo que se desarrollan trastornos ansiosos y depresivos.

– ¿En qué casos es necesario tratarlo?
Cuando la sintomatología perturba el funcionamiento del individuo. Estos casos se manejan con psicoterapia o con tratamiento farmacológico, dependiendo del caso.

– ¿Cuáles son las consecuencias de padecer un estrés excesivo debido a los problemas económicos?
Las principales secuelas son físicas y mentales, como depresión, ansiedad, cefaleas, trastornos del sueño, trastornos digestivos, alergias, disfunción sexual, taquicardia e hipertensión arterial.

– Los problemas económicos o el endeudamiento excesivo, ¿son detonantes de trastornos psiquiátricos en determinadas personas?
Afectan más a personas con estructura de personalidad más frágil o a quienes cuentan con menos recursos internos para enfrentar las demandas y responder a ellas. En este sentido, es muy importante contar con redes de apoyo para compartir los sentimientos con otros, ya que ayuda a resolver mejor los problemas y otorga más seguridad.

– ¿Afecta más a hombres que a mujeres?
No existen diferencias de género, sino que lo más relevante es el valor o la prioridad que el individuo le otorga al estatus económico.
– ¿Cuáles son los errores más frecuentes?
Perder el equilibrio en cuanto al autocuidado de la salud mental. Es muy importante que exista un balance entre el tiempo que se destina al trabajo y al descanso, y también a las actividades recreativas.
Principales consejos

– Reducir situaciones de sobrecarga.
– Aprender a administrar los recursos económicos.
– Programar los gastos para que no se conviertan en “incendios”.
– Establecer prioridades claras.
– Delegar responsabilidades.
– Aprender a decir NO a compromisos que no se puedan cumplir.
– Hacer bien lo que se puede y olvidarse por completo de lo que no se puede realizar.
– Asumir los grandes retos como secuencias de pequeños pasos.
– Compartir sentimientos con amigos y familia.
– A veces, decidirse por cambios radicales.
– No imponerse más responsabilidades hasta acostumbrarse a la nueva situación.
– Tener una vía de escape, como por ejemplo, algún pasatiempo o ejercicio.
– Evitar el uso de tranquilizantes y alcohol como vía de escape, ya que añade problemas familiares, de salud y adicción.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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