Estrés y PSU: “Esta prueba no pone en juego su valor como ser humano”


¿Es normal que un adolescente se estrese por la PSU? Una pregunta cada día más habitual y que, actualmente, es motivo de muchas consultas. Pascuala Donoso, psicóloga de la Unidad de Adolescencia de Clínica Alemana señala que “es esperable y normal que esta prueba genere ansiedad en los jóvenes -que en ningún caso es lo mismo que el estrés- lo que tiene mucha relación con las expectativas. Incluso, una cuota óptima de ansiedad actúa como motivación para mejorar el rendimiento. Sin embargo, ésta se vuelve patológica si aumenta excesivamente; en estos casos, la persona ya no puede responder de manera adaptativa a las exigencias que se le plantean, se desorganiza, afectándose el rendimiento intelectual”, enfatiza.

En estos casos aparecen síntomas que pueden ser físicos y/o emocionales como dolores abdominales, dificultades para conciliar el sueño, cambios en el apetito, crisis de pánico, inseguridad, irritabilidad excesiva y ánimo depresivo, entre otros.

En esta entrevista la psicóloga Pascuala Donoso entrega algunas claves para diagnosticar cuándo se trata de algo normal y cuándo no.

– ¿Qué consecuencias puede tener el estrés excesivo en el rendimiento del alumno y en los resultados de la PSU?
Esto puede interferir las funciones cognitivas, principalmente, la atención, concentración, memoria, capacidad de planificación, en el modo de enfrentar situaciones de problema y, por lo tanto, afectar el rendimiento. Un joven que presenta estrés excesivo al momento de la prueba es aquel que no logra movilizar de manera eficiente los recursos internos que le permitan tranquilizarse y sobreponerse a la ansiedad natural, lo que puede generar lagunas mentales e, incluso, bloqueo. Generalmente, este nivel de disfunción se da en personas que han pasado lo mismo frente a otras situaciones.

– ¿A qué se debe el aumento de jóvenes con estrés?
Esto tiene que ver con las expectativas de los padres, del colegio, del grupo de pares y del propio joven. Siempre existen intereses, pero lo complicado es que estos tengan que responder a un modelo ideal y no a la realidad de cada uno, con aceptación de las diferencias. Vivimos en una cultura exitista, altamente individualista, en la que se tiende a valorar más los resultados que los procesos, el ‘tener’ más que el ‘ser’. Entrar a una universidad tradicional se transforma en la meta más deseable para todos, en circunstancias que sólo algunos lo lograrán.

En la consulta he visto a jóvenes que ya en segundo medio se sienten unos fracasados porque creen que no entrarán a una de ellas; ven cerradas todas las posibilidades de proyectarse en la vida y es importante que el adolescente sepa que no es así. Hay que reafirmarles que esta prueba no pone en juego su valor como ser humano. Por supuesto que si él cree que se está jugando la vida con la PSU, el estrés es máximo.
– ¿Es recomendable que un adolescente demasiado estresado deje el colegio o posponga la prueba para el próximo año?
Hay casos en los cuales por indicación del médico tratante se solicita un cierre anticipado del año escolar. Es una medida de excepción y se toma cuando el joven presenta un trastorno importante, incompatible con un funcionamiento académico apropiado. En todo caso debe ser evaluado por el equipo tratante.

Hay otras medidas menos extremas que pueden tomarse antes, por ejemplo, psicoterapia para que el joven aprenda a manejar el estrés y, en los casos en que se requiera, tratamiento medicamentoso. Es frecuente que el joven, además de estar cursando cuarto medio, asista a preuniversitario, sin embargo, en ocasiones, he recomendado que se retire de este último para disminuir la presión, ya que las notas de Enseñanza Media no son modificables, pero la PSU puede ser rendida nuevamente.

– ¿Es aconsejable acudir, por ejemplo, a sesiones de Tai Chi, gimnasia o alguna otra actividad?
La forma de reducir el estrés es muy personal y va a depender de características y gustos individuales. Para algunos puede ser Tai-chi y para otros Yoga, hacer ejercicios, leer o bien dar paseos al aire libre. El deporte realizado de manera moderada ayuda a relajarse y a liberar ansiedades, pero también una tarde relajada con la familia o amigos puede ayudar a distenderse.

– ¿Cuándo es necesario ir al psicólogo?
Se recomienda consultar cuando los síntomas interfieren en el funcionamiento y provocan que el joven ya no pueda desempeñarse apropiadamente. Por ejemplo, una significativa dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, ansiedad excesiva o desesperanza.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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