FALTA DE PROGRESO Nutricional en los recién nacidos


La desnutrición en la niñez se acompaña de deficiencias del crecimiento y desarrollo. El diagnóstico de la falta de progreso se basa en un peso inferior a más de 2.5 desviaciones estándar (DE) del promedio de las percentilas de peso de ambos padres. La falta de progreso es simétrica, cuando la talla, longitud y desarrollo de otros órganos corporales están por debajo de la quinta percentila, o asimétrica, en cuyo caso el peso es inferior a la quinta percentila, aunque la longitud y el perímetro cefálico estén en límites normales. En general, los pacientes con falta de progreso simétrico tienen una desnutrición más profunda y sufren una deficien cia más grave del desarrollo neurológico respecto de aquéllos con asimetría de la falta de progrese, quienes mantienen un desarrollo cognoscitivo normal. Las investigaciones más recientes demostraron que el desarrollo cognoscitivo anormal en sujetos con falta de progreso bien puede ser consecuencia de un ambiente social desfavorable y a menudo es reversible.
El abordaje para alimentar a un paciente con falta de progreso debe incluir una valoración multidisciplinaria de los factores médicos, sociales y psicológicos. Es necesario realizar una evaluación sistemática para descartar alteraciones neurológicas, trastornos de la deglución, aversión al alimento, malabsorción y trastornos metabólicos. Una prueba de alimentación en el hospital identifica con frecuencia un problema en el ambiente doméstico y social del niño. El apoyo nutricional para un lactante debe comenzar con unas 50 kcal/kg/día y avanzar en incrementos de 20 a 25 kcal/ kg/día, mientras haya tolerancia gastrointestinal al alimento. El peso de las heces debe ser inferior a 150 g diarios en los lactantes pequeños. La alimentación puede aumentarse a 150-240 kcal/kg/día para alcanzar un crecimiento de recuperación adecuado. También es probable que se requiera potasio adicional en dosis hasta de 5 meq/kg/día durante la primera semana de rehabilitación nutricional. Es necesario vigilar de cerca los niveles de potasio, magnesio y fosfato, ya que caen con rapidez durante el inicio de la alimentación. La siguiente es una fórmula de uso frecuente para estimar el crecimiento de recuperación:

Los requerimientos de proteína también pueden estimarse con una fórmula similar si se sustituye la proteína necesaria (g/kg) por las calorías necesarias. No obstante, esta fórmula muchas veces sobrestima las necesidades nutricionales. Otra fórmula sencilla consiste en proporcionar cinco calorías adicionales al día por cada gramo de aumento de peso tisular deseado.

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Categoría: Pediatría.




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