Fibrobroncoscopía infantil: Un diagnóstico oportuno


Con sólo un año de edad, un niño ha padecido cinco laringitis. En apariencia, no hay una obstrucción importante, pero al respirar presenta un fuerte estridor (ruido al respirar). Este es uno de los casos en que un médico evalúa examinar la vía aérea por medio de una fibrobroncoscopía, un procedimiento mediante el cual se puede visualizar esta zona pasando por las fosas nasales, la laringe y la tráquea, hasta llegar a los bronquios.

El doctor Raúl Corrales, broncopulmonar infantil de Clínica Alemana, explica que “la fibrobroncoscopía es un procedimiento que se usa tanto para diagnosticar patologías que comprometen la vía aérea como para el tratamiento de otras, como la atelectasia (colapso de alguna zona del pulmón), o bien, la extracción de cuerpos extraños”.

Frente a un paciente con síntomas respiratorios sin un diagnóstico preciso, la fibrobroncoscopía es un excelente procedimiento de diagnóstico. Algunos casos son la laringe blanda o laringomalacia (cierre de la laringe durante la inspiración), neumonías de evolución tórpida (neumonía que con tratamiento adecuado no mejora), tos crónica de causa no explicada y atelectasia o colapso de parte del pulmón, en este último caso tanto para diagnóstico como para tratamiento.

Asimismo, el doctor Selim Abara, broncopulmonar infantil de Clínica Alemana, advierte que uno de los síntomas más recurrentes en este tipo de patologías respiratorias es el “estridor”, que corresponde a un ruido que se produce en cada respiración a nivel de laringe o tráquea, cuya presencia señala que existe una causa que está obstruyendo la vía aérea.

En muchos casos se puede deber, por ejemplo, a una laringomalacia. Sin embargo, también podría tratarse de un hemangioma, un quiste, una compresión extrínseca de la tráquea (algo la empuja desde fuera) por un vaso sanguíneo, por un ganglio o una tumoración y por ello es tan importante recurrir a la fibrobroncoscopía.
También el doctor Corrales advierte que a pesar de que es un procedimiento poco común, ya que sólo se practica a un 2% de niños, -generalmente menores de dos años- es muy importante efectuarlo cuando los pacientes presentan una patología determinada y el especialista necesita saber las causas exactas de esta enfermedad para llevar a cabo un tratamiento idóneo.

En este sentido el doctor Selim Abara, aclara que en neumonías graves o en neumonías de evolución tórpida “es muy importante detectar cuál es el germen específico que está produciendo la enfermedad, lo que se logra mediante una fibrobroncoscopía con toma de muestra broncoalveolar. Este procedimiento en pacientes inmunodeprimidos tiene un alto rendimiento”, afirma el especialista.

Este método se realiza con sedación y los riesgos son mínimos. Además, al tratarse de un procedimiento que permite ver la vía aérea en forma directa, la efectividad es altísima, ya que otorga una visión expedita y rápida.

Fibrobroncoscopía como tratamiento
Un niño vivió durante meses con un maní en uno de sus bronquios. Pero nadie se dio cuenta. Y no es raro, ya que según el doctor Corrales las madres habitualmente no detectan este tipo de problema.

Por eso, el especialista advierte que para descubrir un cuadro de este tipo hay que estar atento a una tos persistente en el tiempo. “El niño puede hacer un fenómeno de impactación en el momento que se atora, el cual se caracteriza por un exceso de tos, ponerse morado y cianótico. Pero pasado este cuadro puede ser que no se presentan síntomas”, aclara.
Cuando esta molestia no se diagnostica enseguida puede pasar tiempo antes de que el niño experimente una tos recurrente, bronquitis obstructiva o, incluso, neumonías a repetición. En estos casos, el especialista solicita una radiografía de tórax y, al ver que hay una asimetría entre un lado y otro del pulmón, sospecha de la presencia de un cuerpo extraño y, entre otros exámenes, hace una fibrobroncoscopía.

Este procedimiento se realiza en equipo: el broncopulmonar infantil en conjunto con el otorrino y el anestesista. El primero identifica, por medio del broncoscopio flexible, dónde están el o los cuerpos extraños y luego el otorrino introduce un broncoscopio rígido para extraerlo. El anestesista garantiza que este procedimiento sea seguro para el paciente.

Una de las recomendaciones más importantes que hace el doctor Corrales para evitar este tipo de situaciones es que los niños menores de cuatro años no coman maní, almendras ni nueces. “Los niños generalmente están saltando o corriendo y al ingerir estos frutos secos los pueden inhalar y se pueden ir directamente a la tráquea, ocasionando este tipo de dificultades totalmente evitables”, concluye.

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Categoría: Exámenes y Equipo Médico.




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