Fisiopatología del Traumatismo ortopédico pediátrico


Los huesos de los niños se encuentran en un estado de cambio constante debido al crecimiento. El método de tratamiento que se utiliza para una fractura determinada varía de acuerdo con la edad del paciente.
El esqueleto inmaduro tiene una anatomía muy diferente a la del esqueleto maduro. Esto contribuye al índice más alto de fracturas en niños en comparación
con adultos. Estas diferencias anatómicas incluyen las epífisis en desarrollo, la fisis (o placa de crecimiento), el periostio cambiante y las regiones metafisaria y diafisaria de rápida remodelación. Es más probable que los niños sufran una fractura a través de la placa de crecimiento y no que presenten un esguince ligamentoso debido a que la primera es la estructura más débil. A medida que madura el esqueleto se observa un patrón cambiante de lesiones de la placa de crecimiento . Las lesiones de Salter tipo I suelen observarse en niños muy pequeños, en tanto que las de los tipos II, III y IV se identifican en niños mayores. El 15% de las fracturas infantiles corresponde a lesiones fisarias. La metáfisis es un área propensa a lesiones. El tamaño relativamente grande de las epífisis también tiene un efecto sobre el tipo de lesión articular.
El hueso inmaduro posee una capa relativamente más gruesa de periostio comparada con el hueso maduro. Esta capa de tejido tiene una capacidad osteogénica potente. Con frecuencia, después de una fractura está parcialmente intacta y puede servir como bisagra, que ayuda a la reducción y contribuye a la estabilidad de la fractura. El periostio también favorece la cicatrización temprana y eficaz de la fractura.
El hueso inmaduro es relativamente poroso respecto del hueso adulto; en consecuencia, el patrón de fractura puede ser diferente. Las fracturas de torus o por encorvamiento se deben a la compresión del hueso. Las fracturas en rama verde y las lesiones con deformación plástica son únicas de niños, en parte por el hueso laminar más poroso con su corteza más delgada y blanda.
Es más probable que las fracturas en niños se remodelen en caso de una alineación anatómica menos que perfecta, en especial si la lesión ocurre cerca de una fisis en crecimiento activo y si el plano de fractura es el mismo que el movimiento de la articulación contigua, por ejemplo rodilla, muñeca o tobillo. Los huesos de los niños no se remodelan para compensar la mala alineación rotacional o las deformaciones varas o valgas.12
Las fracturas en niños estimulan el crecimiento longitudinal del hueso en la epífisis, fisis y metáfisis. En los grupos más jóvenes es aceptable, e incluso aconsejable, cierto cabalgamiento de los huesos largos fracturados, cuando se reducen.13
Además de la clasificación de Salter, existen otras clasificaciones de lesiones óseas pediátricas basadas en el patrón de lesión y la localización anatómica. El sitio de fractura puede ser diafisario, epifisario, fisario o articular. Los patrones incluyen longitudinal, transverso, oblicuo, espiral, impactado, encorvado, en rama verde, de torus, patológico, por esfuerzo y oculto. Es útil conocer la anatomía y los patrones de fractura cuando se describen las lesiones a otras personas que proporcionan cuidados a fin de planear el tratamiento y determinar el pronóstico

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Categoría: Traumatología.




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