FRACTURAS DE LA BASE DEL CRANEO EN NIÑOS


Las fracturas de la base del cráneo se observan en 8 a 14% de los niños con un traumatismo de la cabeza.71 El diagnóstico se establece mediante una combinación de hallazgos clínicos distintivos y características radiológicas. Los datos que sugieren una fractura de la base del cráneo incluyen signo de Battle (equimosis retro-auricular sin prueba de traumatismo directo de la mastoides) y hemotímpano. El signo de Battle representa una disección de sangre a través de una tabla externa alterada en la región de la mastoides o del hueso occipital. El hemotímpano, o sangre detrás de la membrana timpánica, en ausencia de una laceración del conducto auditivo externo, se debe a una fractura del hueso petroso. La equimosis periorbitaria, u “ojos de mapache”, sin signos que señalen un traumatismo directo de la órbita, es efecto de la disección de sangre alrededor de la órbita consecutiva a una fractura de la base anterior del cráneo.
Cuando existe una fractura de la base del cráneo también pueden ocurrir otorrea y rinorrea. En sujetos que al final tienen pruebas clínicas de escape del líquido cefalorraquídeo, se observa otorrea o rinorrea en 60 a 70% de los casos en el transcurso de 48 horas tras la lesión y habitualmente desaparecen de manera espontánea.25 En 3 a 17% de los niños con rinorrea y en 4% de los individuos con otorrea hay meningitis. No se recomiendan antibióticos profilácticos por el peligro de seleccionar microorganismos resistentes a medicamentos. Es raro un escape de líquido cefalorraquídeo en un niño menor de cinco años porque el seno frontal no se neumatiza por completo sino hasta los 10 años de edad y no están desarrolladas las células aéreas mastoideas.
Cuando los hallazgos clínicos de una fractura de la base del cráneo son sugestivos pero no diagnósticos, un estudio radiológico puede confirmarla. Las placas de cráneo no suelen ser útiles. No obstante, un estudio de TC sin agente de contraste con ventanas óseas permite observar bien la base del cráneo e inspeccionar el cerebro adyacente.
El tratamiento de niños con una fractura de la base del cráneo es conservador y el resultado final en una fractura aislada de esta región es excelente. Cuando no existe infección, la recuperación puede complicarse por una lesión de nervios craneales, de los cuales se daña con mayor frecuencia el olfatorio; después de una fractura de la placa cribiforme 3 a 10% de los niños tiene anosmia permanente. En 1 a 10% de los pacientes se presenta paresia ocular después de una lesión de los nervios craneales sexto, tercero o cuarto, pero el 75% de los sujetos afectados se recupera por comple to.74 También se traumatiza a menudo el nervio facial y afecta al 3 a 12% de los individuos con una fractura del hueso petroso. Las parálisis del nervio facial aparecen muchas veces junto con la pérdida de la audición, mareos, náuseas, vómitos y tinnitus después de lesionarse el octavo nervio adjunto. Cabe esperar que el 90% de los pacientes con parálisis traumática del nervio facial se recupere por completo.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Pediatría.




Deja un comentario