FRACTURAS DEL CRANEO DEPRIMIDAS EN NIÑOS


Las fracturas del cráneo deprimidas (FCD) constituyen el 7 a 10% de las hospitalizaciones por heridas pediátricas de la cabeza.64 Estas fracturas pueden ocasionar problemas importantes cuando se acompañan de desgarros de la duramadre, alteración del parénquima o formación secundaria de un hematoma intracraneal. La’s complicaciones relevantes son epilepsia pos-traumática e infección. Las causas de la lesión varían de acuerdo con la edad y el estado socioeconómico y cultura1.65 En Estados Unidos, casi todas las FCD son consecutivas a accidentes de bicicleta o vehículos automotores; en niños menores predominan las caídas.64
Las FCD pueden ser simples o compuestas (abiertas) y ocurren más a menudo en el hueso parietal. Las compuestas constituyen el 42 al 90% de los casos y se acompañan de una incidencia más alta de laceraciones de la duramadre y corticales.G6 Si se considera la gama patológica, la presentación clínica también es muy variable y depende del grado de lesión cerebral y del árbol vascular subyacente. Cuando no existe una depresión franca, clínicamente palpable, es posible llevar a cabo el diagnóstico mediante una valoración con TC sin agente de contraste y con ventanas óseas.
La enseñanza clásica insistía en la necesidad urgente de elevar quirúrgicamente el hueso deprimido para prevenir epilepsia postraumática. Varios estudios demostraron que la incidencia de esta última, cuando es temprana, no aumenta en pacientes con FCD, Sin embargo, en 15% de los individuos se observa epilepsia postraumática tardía, particularmente en niños pequeños.68 Es probable que este fenómeno se relacione con el grado de alteración parenquimatosa sufrido durante la fase primaria de la lesión.
Los criterios para la elevación quirúrgica de la FCD incluyen una depresión que excede el grosor del cráneo, déficit neurológico relacionado con la compresión del cerebro subyacente y escape de líquido cefalorraquídeo por laceración de la duramadre. La presencia de una FCD compuesta es una indicación relativa para una intervención quirúrgica. Existen publicaciones de fracturas compuestas tratadas en forma conservadora y no se comprobaron diferencias de consideración en cuanto a las complicaciones.6G Está contraindicada la intervención quirúrgica cuando la fractura recubre y deprime un seno de la duramadre. En tal caso, si el sujeto está neurológicamente intacto y no tiene pruebas de escape de LCR, se recomienda el tratamiento conservador.
Las tasas de infección en niños con FCD varían del 2.5 al 10%.66,69 Diversos informes indican que la omisión del diagnóstico tiene un papel importante en el desarrollo de una infección postraumática. Se recomiendan antibióticos profilácticos limitados, sobre todo en heridas contaminadas. En un estudio reciente de 530
casos de FCD pediátricas, se señaló un índice de infecciones de 1.1%. Todos estos niños se sometieron a una operación en el transcurso de 24 horas tras presentarse; los fragmentos óseos sólo se restituyeron en heridas limpias. Se observó un resultado final satisfactorio en 95% de estas personas, con una mortalidad de 2.5%.7°

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Categoría: Pediatría.




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