INFECCIONES POSOPERATORIAS DEL TEJIDO BLANDO en los recién nacidos


Las infecciones posoperatorias en el tejido blando pueden dividirse en lesiones locales confinadas y anomalías invasivas con diseminación. El diagnóstico temprano y la intervención oportuna ayudan a evitar la morbilidad y la mortalidad ocasional. El eritema, fie-bre, leucocitosis, sensibilidad, crepitación y supuración
en la herida son signos diagnósticos que no siempre están presentes. Cuando se encuentra una herida sospechosa, deben realizarse juicios clínicos. El tratamiento debe adecuarse a la extensión de la infección y puede incluir antibióticos orales o intravenosos, incisión simple con drenaje o desbridamiento quirúrgico extenso. Por fortuna, las infecciones del tejido blando son poco frecuentes en la población quirúrgica pediátrica. La incidencia varía de 1 a 11% en las heridas limpias y de 6 a 20.7% en las contaminadas.45,46
Una infección localizada de una herida quirúrgica con seroma o pus requiere drenaje y taponamiento para permitir la cicatrización por segunda intención. El tratamiento antibiótico debe reservarse para las infecciones que se acompañan de celulitis. La celulitis localizada sin acumulación de líquido puede tratarse en ocasiones sólo con antibiótico.
Un absceso es una acumulación localizada de pus en una cavidad formada por un proceso infeccioso expansivo. El pus es una combinación de leucocitos, material necrótico, bacterias y líquido extracelular. Las especies de estafilococos combinadas con uno o más microorganismos son la causa habitual; el tratamiento es la incisión con drenaje seguido de antibiótico. El drenaje debe ser completo ya que de otro modo se forma un nuevo absceso. Un flemón es un área de inflamación difusa con poco pus y un poco de tejido necrótico. El flemón casi siempre evoluciona a un absceso, si no se trata.
La fasciítis necrosante es una infección de progresión rápida en los tejidos aponeuróticos y la piel que los cubre. Aunque puede presentarse como complicación posoperatoria o como infección primaria, es más frecuente en pacientes con compromiso inmunitario.47 Dado que el diagnóstico no suele ser obvio, el médico debe buscar datos clínicos, como el edema más allá del área de eritema, crepitación, vesículas cutáneas o celulitis que no responde a los antibióticos intravenosos. La intervención quirúrgica oportuna, que incluye amplia excisión de todo el tejido necrótico e infectado, junto din el inicio de antibióticos, es obligatoria para evitar el avance y la mortalidad. Cerca de la mitad de los casos de sujetos pediátricos ocurre en neonatos. Al combinar 47 pacientes publicados en tres series, se observó que el diagnóstico relacionado más frecuente era la varicela (46%).48.50 La mortalidad fue de 25% y casi siempre se acompañó de un diagnóstico tardío. Todos los sobrevivientes se operaron en las tres primeras horas después del diagnóstico. Las marcas distintivas de los sobrevivientes fueron el desbridamiento extenso con tratamiento antibiótico triple.

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Categoría: Pediatría.




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