Inmunodeficiencias en los recién nacidos


La susceptibilidad a la infección aumenta cuando algún componente del mecanismo de defensa del huésped está ausente, su concentración absoluta es baja o hay una disminución notoria de su funcionamiento. Estos trastornos pueden ser de origen congénito, aunque casi todos se adquieren como consecuencia directa de fármacos, radiación, enfermedad endocrina, ablación quirúrgica, tumores o toxinas bacterianas.
Cualquier alteración del momento, magnitud o calidad de la reacción inflamatoria del huésped permite la invasión inmediata de los patógenos. Estos defectos se observan como una reacción local a la lesión y alcanzan grados extremos de vasoconstricción bajo ciertas circunstancias, como el choque y otras más. Si la barrera se daña (p. ej., quemaduras), no se repara o aumenta su permeabilidad es factible que haya invasión microbiana. Siempre que un sistema normal de drenaje se obstruye (p. ej., nefrolitiasis, colelitiasis) o no funciona bien, es probable que surja una infección.
En la diabetes, los leucocitos no suelen responder de manera normal a la quimiotaxis. En la leucemia, agranulocitosis y displasia medular hay descensos mensurables de la cantidad de fagocitos maduros.20 Los tumores, fármacos (p. ej., cloranfenicol, esteroides), radiación u otros agentes que afectan la hematopoyesis explican las alteraciones de la fagocitosis. Las deficiencias nutricionales tienen efectos adversos sobre la función inmunológica. En general, la inmunidad celular y la inespecífica son más sensibles que la humoral.21
En los sujetos con algún defecto inmunitario primario, la susceptibilidad a la infección depende de que el defecto sea humoral, celular o una combinación. Las inmunodeficiencias primarias son raras pero importantes porque la detección oportuna permite el tratamiento que puede salvar la vida o una mejoría significativa de la calidad de vida.22 Las deficiencias de células B se acompañan de sepsis por bacterias encapsuladas, en particular neumococos, Haemophilus influenzae y me-ningococos. Muchas veces la evolución es fulminante y conduce pronto a la muerte, a pesar de las intervenciones terapéuticas oportunas. Aunque la agammaglobulinemia o disgammaglobulinemia ya están bien reconocidas, otras causas de defectos humorales incluyen radiación, tratamiento con esteroides y antimetabolitos, sepsis, esplenectomía e inanición.
Las deficiencias de células son la causa de muchas infecciones virales, micóticas y bacterianas. La candidiasis cutánea es un buen ejemplo de una infección frecuente cuando hay deficiencia de células T. El síndrome de DiGeorge es una anomalía del desarrollo en la que hay deficiencia tanto del timo como de las glándulas paratiroideas. Esto eleva el riesgo de infección y tetania hipocalcémica durante la infancia. Las toxinas bacterianas, agentes inmunosupresores, desnutrición y radiación también provocan defectos de la inmunidad celular.

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Categoría: Pediatría.




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