Insuficiencia cardiaca: La vía final común de muchas enfermedades cardiovasculares


Si la presencia de factores de riesgo, como la obesidad, el tabaquismo y la dislipidemia, entre otros, no son controlados, pasan a ser el primer eslabón de una cadena de eventos que lleva a ciertas patologías, las que, finalmente, pueden desencadenar una insuficiencia cardiaca. Esta afección se caracteriza porque el corazón ya no puede bombear suficiente sangre al resto del cuerpo para satisfacer sus necesidades metabólicas y de oxígeno.

Qué enfermedades pueden causar insuficiencia cardiaca, si éstas son sólo cardiovasculares o comprometen otros órganos y cómo evitarlo, son algunas de las preguntas que responde la doctora Cristina Schnettler, cardióloga de Clínica Alemana e integrante del Grupo de Insuficiencia Cardiaca y Trasplante.

– ¿Qué patologías cardiovasculares pueden terminar en insuficiencia cardiaca?
En general, la principal causa es la cardiopatía coronaria, en un 20 a 25%. Dentro de ésta, la más importante es el infarto, sobre todo si compromete más del 20% del músculo cardiaco. En ese caso, la probabilidad de evolucionar a insuficiencia cardiaca es mayor. También hay que considerar la causa idiopática y las valvulopatías, pero en mucho menor porcentaje.
En la actualidad, la enfermedad que lo acompaña con mayor frecuencia es la hipertensión arterial.

– ¿Es común que estas enfermedades desencaden una insuficiencia cardiaca?
No es habitual, sólo el 2% de la población general tiene insuficiencia cardiaca y sobre los 70 años, el 10%.

– Considerando como principales causas el infarto al miocardio y la hipertensión, ¿hay diferencias en la insuficiencia según la enfermedad previa que la produce?
Si, existen algunas diferencias. Por ejemplo, la cardiopatía hipertensiva produce, en un comienzo, hipertrofia ventricular y posteriormente dilatación, es decir, el corazón se expande, el músculo cardiaco pierde la fuerza de contracción y cae en insuficiencia cardiaca.

En cambio, con la cardiopatía coronaria (infarto) también se dilata, pero sobre todo la zona afectada por un mecanismo de remodelación.
¿Cuánto tiempo pasa entre la enfermedad inicial y la insuficiencia cardiaca?
Es variable y depende de la causa. Puede ir desde algunos meses, como en el caso de un infarto agudo al miocardio extenso, hasta años.

– ¿En qué grado se puede prevenir la insuficiencia cardiaca tratando la enfermedad inicial?
Lo más importante es la prevención primaria, es decir, evitar que los factores de riesgo cardiovasculares se mantengan en el tiempo o que se manifiesten. Estos son hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y antecedentes genéticos familiares, entre otros.

– ¿Y si la persona ya tuvo alguna de esas patologías?
Si se ha producido la enfermedad, hay que evitar que progrese, o sea, seguir con prevención secundaria. Pero lo más importante es la prevención primaria con el control de los factores de riesgo y el tratamiento oportuno y controlado.

– ¿Hay patologías no relacionadas con el sistema cardiovascular que puedan provocar una insuficiencia?
Si, hay algunos medicamentos y drogas de la quimioterapia que pueden producir insuficiencia cardiaca. Asimismo, ciertas enfermedades infecciosas o inmunológicas pueden hacer que la reacción del organismo contra el virus también se enfoque contra otros órganos como los músculos, en especial el corazón, provocando una miocarditis (inflamación del músculo cardiaco).

– ¿Qué otros factores de riesgo influyen?
El consumo de drogas ilícitas puede producir infarto agudo al miocardio y, finalmente, insuficiencia cardiaca, al igual que el alcohol, que produce cardiopatía dilatada.
– Como el corazón ya no puede bombear suficiente sangre al resto del cuerpo, ¿qué enfermedades se pueden producir por la insuficiencia?
Puede haber compromiso renal porque al disminuir la circulación, el riñón es uno de los más afectados, incluso puede caer en insuficiencia renal terminal y necesitar diálisis. También altera otros órganos como el hígado y el cerebro.

Finalmente, en casos muy avanzados de insuficiencia cardiaca, se producen arritmias ventriculares, que es la principal causa de muerte de estos pacientes.

– ¿Qué se puede esperar una vez que se llega a este “fin”?
Hoy han mejorado bastante las posibilidades de detener la enfermedad con los tratamientos médicos, lo que se traduce en una mejor sobrevida y también mejor calidad de vida.

Además, existe preocupación a nivel mundial por detener esta enfermedad, que cada vez es más frecuente porque la población envejece más y la sobrevida es mayor.

Se utilizan medicamentos como inhibidores de enzima convertidora de la angiotensina, beta bloqueadores específicos e inhibidores de la aldosterona. En conjunto, actúan sobre el mecanismo fisiopatológico de la insuficiencia cardiaca y ayudan a que el corazón siga funcionando de forma adecuada. Posteriormente, si no hay respuesta, existe la posibilidad de realizar un trasplante cardiaco en casos específicos.

– ¿También se recomienda el ejercicio?
Está demostrado que el ejercicio físico y la terapia de rehabilitación cardiaca en base a ejercicio controlado mejora la capacidad funcional y la calidad de vida de estos pacientes, además de los síntomas y las rehospitalizaciones.

– ¿Existe en Clínica Alemana un programa de insuficiencia cardiaca para controlar y tratar a estos pacientes?
Sí. Estamos trabajando junto al resto del grupo para llevar a cabo este proyecto, para mejorar la calidad de atención al paciente, garantizar la adherencia al tratamiento, educación y autocuidado, lo que en su conjunto constituye el pilar fundamental para evitar la progresión de la enfermedad, mejorar la sobrevida y la calidad de vida.

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Categoría: Cardiología.




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