LESION DE VISCERA HUECA EN NIÑOS


En niños son mucho menos comunes las lesiones de los intestinos que las de órganos sólidos. Las estructuras huecas pueden afectarse debido a una lesión por estallamiento, en la cual se aplica una fuerza de compresión rápida al órgano distendido, una lesión por desgarro, en la que ocurre una desaceleración cerca de un punto fijo (como el ligamento de Treitz), y una lesión por machacamiento, en la cual se comprime la estructura hueca contra una superficie sólida, como un cuerpo vertebral.
Aunque la perforación o lesión gástricas son raras, ocurren más a menudo en niños que en adultos. La presencia de aire libre en radiografías simples, el flujo sanguinolento por la sonda nasogástrica o la posición anormal de sondas nasogástricas llevan a sospechar estas lesiones. La instilación de una cantidad pequeña de aire a través de la sonda nasogástrica permite por lo general observar el aire libre de una perforación. Casi todas las perforaciones gástricas se localizan cerca de la curvatura mayor del estómago y son susceptibles de reparación y cierre primario.
Tal vez la causa más común de lesión de una víscera hueca en niños es el complejo del cinturón de seguridad. Los niños sufren abrasiones y contusiones abdominales sobre las áreas de los dispositivos de restricción. Puede ser extremadamente difícil, si no imposible, detectar signos peritoneales debido a que la molestia causada por la lesión de la pared abdominal oculta los síntomas. Además, los desgarros pequeños de la pared del intestino favorecen un escape gradual y progresión lenta de los síntomas y signos de peritonitis. Los hallazgos iniciales pueden ser normales. El paciente empeora sólo más tarde, con hipersensibilidad creciente en el examen, fiebre y ausencia de función intestinal. Cuando se sospecha lesión de una víscera hueca, los hallazgos en el estudio de TC inicial pueden ser normales o mostrar una cantidad pequeña de líquido peritoneal inexplicable. En estos casos, los exámenes clínicos seriados, nuevos estudios de TC en 24 a 48 horas y el lavado peritoneal diagnóstico son de utilidad para determinar la presencia de una víscera perforada. El autor adoptó una conducta radical en niños con lesiones por cinturón de seguridad, pensando que el riesgo relacionado con una laparotomía exploradora negativa es mucho menor que el peligro secundario a la omisión de una lesión visceral.
Los niños con abrasiones por el cinturón de seguridad tienen a menudo una tríada típica: contusiones o abrasiones en la pared del abdomen, lesión de víscera hueca (intestino delgado) y fractura o luxación vertebral. Estas últimas suelen ser fracturas de Chance (flexión-distracción) del raquis lumbar, que se observan hasta en la mitad de los sujetos (fig. 17-4).42 En niños con esta clase de lesiones el autor obtiene radiografías completas del raquis. También es importante recordar la posibilidad de una lesión de la médula espinal sin anormalidades radiológicas. Los traumatismos no accidentales también pueden causar en niños daño a vísceras huecas. Cuando se presentan, estas anormalidades pueden ser un indicador de mayor gravedad del traumatismo.
El tratamiento habitual de las lesiones del intestino delgado es la reparación primaria o resección con reanastomosis primaria. Las lesiones del colon suelen tratarse mediante reparación primaria si la lesión es limitada o, de manera alternativa, resección segmentaria y reanastomosis del área afectada, sin importar cuál sea el sitio. Aunque rara vez se requiere una colostomía, puede estar indicada si hay contaminación excesiva, un tramo considerable de intesti-no desvitalizado u otras lesiones mayores relacionadas. Otra opción es la exteriorización del segmento dañado.
En los pacientes pediátricos son raras las lesiones rectales. Pueden ser consecuencia de empalamiento, con penetración o perforación directa del colon, o de una anomalía deliberada como el abuso sexual. Estas anormalidades deben examinarse de manera cuidadosa con el niño bajo anestesia general y proctoscopia o sigmoidoscopia para determinar su extensión. Una lesión penetrante de consideración o el daño del conducto rectal o anal exigen colostomía de derivación, desbridamiento local y drenaje del área. En una lesión grave quizá sea necesario llevar a cabo la reconstrucción definitiva en una fecha posterior. Sin embargo, en casi todos los casos es tanto posible como aconsejable la reparación primaria.

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Categoría: Pediatría.




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